Encarnación en disputa: Privatización de la basura desata polémica ciudadana

En un viraje que busca modernizar la gestión de residuos, la Junta Municipal de Encarnación aprobó la privatización del servicio de recolección de basura por 20 años. Esta decisión, lejos de ser unánime, ha desatado un torbellino de opiniones y manifestaciones en las calles de la capital de Itapúa.

El consorcio Roggio-Ati ha sido el adjudicatario de este largoplacista contrato, que abarca desde la recolección hasta la disposición final de los residuos sólidos domiciliarios y comerciales.

Sin embargo, esta decisión ha sido recibida con desdén por un sector considerable de la población, que ve en la privatización una entrega de la gestión municipal a manos privadas, además de cuestionar la transparencia del proceso licitatorio.

A las puertas de la Junta Municipal, una multitud se congregó para expresar su rechazo, portando carteles que rezaban “No a la privatización”.

La sesión extraordinaria convocada tuvo un cariz de urgencia que para muchos oculta intereses inconfesables. Pero las autoridades tienen otra lectura: para el intendente Luis Yd, este es un paso adelante hacia una Encarnación más limpia y sostenible.

Por otro lado, las voces disidentes argumentan que la oferta de Roggio-Ati, que solo transfiere el 10.5% de la recaudación a la municipalidad, fue favorecida en detrimento de otras propuestas más beneficiosas para las arcas municipales.

La esfera política tampoco ha estado exenta de divisiones; mientras algunos concejales apoyaron la medida, otros la rechazaron vehementemente.

Los manifestantes, encabezados por figuras como Perla Riveros de la Contraloría Ciudadana, denunciaron la imposibilidad de acceder a la sesión, evidenciando una marcada tensión que refleja la polarización del tema.

Las redes sociales se convirtieron en un hervidero de denuncias y reclamos, donde la ciudadanía expresó su inconformidad y sus temores por lo que consideran un manejo opaco del bien común.

El eco de esta disputa resuena más allá de los límites de Encarnación, poniendo en el tapete la eterna disyuntiva entre lo público y lo privado, entre la eficiencia gestionaria y la participación ciudadana en la toma de decisiones que afectan la vida diaria de la comunidad.

 

Fuente: Última Hora

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