Foto: EFE.
En una de las ofensivas más intensas desde el inicio del conflicto en 2022, Rusia atacó Kiev (Ucrania) y otras seis regiones ucranianas durante la madrugada de este viernes, desplegando 407 drones y 44 misiles balísticos y de crucero. El operativo aéreo, que se extendió por horas, dejó un saldo trágico de al menos tres muertos y varios heridos, además de severos daños materiales.
El portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, Yurii Ihnat, informó que las defensas lograron interceptar cerca de 200 drones y 30 misiles, aunque los proyectiles restantes impactaron diversas zonas residenciales e infraestructuras críticas. Las víctimas mortales eran trabajadores de emergencias que asistían durante los bombardeos en Kiev.
Este ataque masivo llegó horas después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, prometiera venganza por los recientes ataques ucranianos en territorio ruso, calificados por el Kremlin como “actos terroristas” dentro del plan ucraniano denominado “Telaraña”.
Las fuerzas rusas justificaron el operativo alegando que sus misiles y drones apuntaban a instalaciones militares, depósitos de armas y fábricas de drones. Sin embargo, imágenes y testimonios confirman que zonas residenciales y servicios esenciales fueron duramente golpeados.
En Kiev, explosiones sacudieron varios distritos. En Solomyanskyi, el piso 11 de un edificio residencial ardió tras el impacto. Más de 2.000 hogares quedaron sin luz y varios barrios reportaron interrupciones del suministro de agua. En el oeste del país, Ternopil y Poltava también fueron alcanzadas, provocando heridos, cortes de energía y destrucción de infraestructura.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, denunció el ataque como una muestra de que “Rusia no cambia sus costumbres”, mientras que su gobierno exigió una firme reacción internacional. El defensor del pueblo, Dmytro Lubinets, calificó la ofensiva como una violación sistemática de los derechos humanos y pidió a la comunidad internacional “acciones concretas” frente al accionar ruso.
Por su parte, Moscú también reportó ataques ucranianos con drones sobre su territorio. Diez drones fueron derribados cerca de Moscú y otros impactaron infraestructuras industriales, causando heridos en varias regiones.
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Mientras tanto, el presidente de EE. UU., Donald Trump, sorprendió con declaraciones ambiguas al sugerir que tal vez era mejor “dejarlos pelear un tiempo” antes de negociar la paz, alejándose de su línea habitual de frenar el conflicto.
Con cada ofensiva, las posibilidades de diálogo parecen más lejanas. Ucrania ofreció un alto el fuego de 30 días, pero el Kremlin no dio señales de aceptar. En medio de las ruinas y el fuego, la población civil sigue pagando el precio de una guerra sin final a la vista.
Fuente: Infobae
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