¿Será el festejo de Galarza el nuevo grito albirrojo?

La victoria ante Uruguay dejó más que tres puntos y una ovación generalizada en el Defensores del Chaco: también dejó una postal que podría marcar el inicio de una nueva tradición en la Selección Paraguaya. Matías Galarza, autor del primer gol del 2-0, celebró su tanto de una forma poco común pero muy llamativa, junto a varios de sus compañeros.

Luego de mandar el balón al fondo del arco, Galarza se acercó a un grupo de jugadores, se sentaron en ronda y, con sonrisas cómplices, simularon estar jugando a las cartas. El gesto fue coordinado, espontáneo y desató la ovación del público, que rápidamente asoció la imagen con aquellos festejos icónicos de la camada del Mundial 2010.

Aquel grupo liderado por figuras como Roque Santa Cruz, Nelson Haedo y compañía, marcó una época con celebraciones grupales coreografiadas que quedaban en la retina de los hinchas. El bailecito de entonces fue símbolo de unidad, identidad y alegría, elementos que este festejo también parece querer transmitir.

La escena fue tan inesperada como memorable. En tiempos donde los goles muchas veces se celebran en solitario, la imagen de la ronda en el césped dio cuenta de una complicidad interna que puede ser el reflejo de algo mayor: una generación que juega en equipo dentro y fuera del campo.

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Matías Galarza, quien se estrenó como goleador absoluto en la Albirroja, fue protagonista de una jugada que abrió el camino al triunfo y de un gesto que puede trascender lo anecdótico. La pregunta ya circula en redes y medios: ¿nace un nuevo festejo icónico para la Albirroja?

Si algo enseña la historia del fútbol paraguayo, es que los grandes equipos también se construyen con símbolos y gestos que unen. Y tal vez, esta ronda con cartas imaginarias sea una nueva seña de identidad para un plantel que empieza a ilusionar en serio.

Fuente: Versus

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