Economía

Alimentos suben el doble que la inflación en Paraguay

Los datos del BCP revelan que la comida subió 7,1%, mientras la inflación fue del 3,1%. Los cortes populares de carne y las frutas lideran los aumentos en el país.

Image: industryview.

El costo de la vida en Paraguay cerró el 2025 con una marcada diferencia entre los precios generales y la comida. Mientras la inflación total fue del 3,1%, los productos de primera necesidad subieron un 7,1%. Esta brecha genera mucha preocupación en las familias que deben hacer malabarismos con su pirapire.

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Según el Banco Central del Paraguay (BCP), este fenómeno no es algo nuevo en nuestra economía. Desde el año 2023, los alimentos mantienen un ritmo de aumento mucho más acelerado que otros servicios. Por eso, conseguir el tembi’u diario es una tarea cada vez más difícil para el ciudadano común.

El precio de la carne no da tregua

La carne vacuna es uno de los rubros que más castigó el presupuesto de los hogares paraguayos. En el último trienio, este producto acumuló un incremento superior al 37% en sus diferentes cortes. Durante el 2024 el salto fue muy fuerte y en 2025 siguió con subas de dos dígitos. Este aumento constante explica gran parte del encarecimiento de la canasta básica actual. Casi un tercio de la inflación total del año pasado se debió exclusivamente al valor del vaka ro’o. Por lo tanto, la proteína principal en la mesa de los paraguayos es hoy un lujo costoso.

Para entender la situación, podemos comparar lo que se compraba hace apenas dos años con billetes de cien mil. Lo que en 2023 se adquiría con ese monto, hoy requiere el pago de unos 137.000 guaraníes. Es un golpe directo al bolsillo que se siente con fuerza al llegar a la caja del súper. Además, este cálculo contempla los cortes habituales que se consumen en cualquier casa de familia paraguaya. La diferencia de precios es tan grande que el presupuesto destinado al menú familiar ya no alcanza. Sin duda, el costo del guiso o del asado ya no es el mismo.

Cortes populares con subas excesivas

El aumento de precios no perdonó ni siquiera a las opciones consideradas más económicas por la gente. El vacío fue el corte más afectado, con una suba acumulada que llega casi al 50%. Esto significa que su valor prácticamente se duplicó en comparación con los registros de hace tres años. Otros productos como la carnaza de primera y el lomo también subieron por encima del 37%. Por su parte, la tapa cuadril mostró un avance algo más moderado pero igualmente significativo para el consumidor. Realmente, comprar carne de calidad se volvió una misión casi imposible para muchos.

Lo más preocupante es que las opciones para sustituir la carne premium también se encarecieron de forma drástica. La carnaza de segunda subió un 49% y el puchero aumentó un 43% en este periodo. Estos incrementos superaron incluso a los registrados en los cortes más caros del mercado. Por esta razón, el margen para ahorrar cambiando de menú se redujo drásticamente para las familias. Ya no hay escape posible cuando hasta el ingrediente más humilde sube de precio sin parar. El hasy se siente cada vez que se intenta planificar la comida de la semana.

Frutas y verduras fuera de control

El comportamiento de los productos frescos añadió otra presión muy fuerte al gasto destinado a la alimentación. En el caso de las frutas, el ajuste de precios fue sostenido y bastante severo en los últimos tiempos. Estos productos acumularon una suba superior al 58% en tan solo tres años de registro oficial. De hecho, lideraron el encarecimiento de toda la canasta básica durante el periodo del año 2025. Por este motivo, comprar una simple manzana o naranja hoy requiere mucho más dinero que antes. El costo de comer sano se elevó considerablemente.

Las verduras frescas mostraron un camino diferente pero igualmente complicado para el bolsillo del ciudadano. Este rubro se movió con una volatilidad extrema que desconcertó a todos los consumidores paraguayos. Luego de dispararse un 29% en 2023, sus precios bajaron un 26% durante el año siguiente. Finalmente, el 2025 cerró con una variación mínima de apenas el 0,3% en este sector. Sin embargo, estas variaciones tan bruscas impiden que la gente pueda organizar sus gastos con previsibilidad. El precio del tomate o la cebolla cambia casi cada semana.

Aunque el balance de tres años muestra una leve baja técnica, la sensación en la calle es muy distinta. Este constante sube y baja de los precios genera una incertidumbre total en los hogares del país. Por lo tanto, resulta imposible realizar una planificación real del gasto mensual para la compra de suministros básicos. Las familias paraguayas deben adaptarse día a día a lo que dictan las pizarras de los comercios. Esta inestabilidad afecta principalmente a los sectores que tienen ingresos fijos. Al final, el dinero rinde cada vez menos para cubrir las necesidades.

Estadísticas que buscan la realidad

Un punto clave en este análisis es que la inflación se mide con datos del año 2017. Los hábitos de consumo de las familias cambiaron mucho en estos últimos ocho años de vida nacional. No obstante, la herramienta estadística utilizada por el BCP recién comenzó su proceso necesario de actualización. Desde octubre de 2025, el INE lleva adelante una nueva encuesta nacional sobre presupuestos familiares. Este trabajo de campo es fundamental para entender qué compramos hoy realmente. El objetivo es modernizar el índice para que refleje la realidad actual de los paraguayos.

Este proceso de investigación estadística se extenderá durante todo el año 2026 en todo el territorio. Es muy probable que recién para el año 2028 tengamos un índice de precios renovado y preciso. Solo entonces sabremos con exactitud cuánto pesa la comida en el carrito de compras actual. Mientras tanto, el consumidor debe seguir enfrentando la realidad de un mercado que se encarece día tras día. El desafío será estirar el sueldo para que el hi’upy no falte en la mesa familiar. La brecha entre los salarios y los precios sigue siendo el gran problema.

Fuente: ABC Color