Tala de árboles.
El barrio Trinidad de Asunción amaneció esta semana con un predio totalmente deforestado. La esquina de Tte. Cirilo Gill y Santa Trinidad perdió su cobertura vegetal. La empresa Fuelpar SA del Grupo Martín Martín ejecutó los trabajos de limpieza total del terreno. Sin embargo, la firma no contaba con una autorización municipal vigente. Los vecinos denunciaron el hecho tras notar la ausencia de los árboles. El sitio servía como amortiguamiento ambiental para las viviendas y comercios cercanos. Ahora, el lote luce despojado de toda sombra natural por intereses comerciales.
La intervención empresarial ocurrió a pesar de una prohibición administrativa explícita. La Municipalidad de Asunción revocó la habilitación de obra el pasado noviembre. Por lo tanto, el proyecto de construcción estaba legalmente cancelado. Aun así, las motosierras ingresaron al predio para eliminar el arbolado urbano. Esta acción ignora la resolución oficial adoptada por las autoridades locales meses atrás. El daño ambiental afecta directamente a un canal de desagüe aledaño. La rapidez de la tala impidió una reacción inmediata de los inspectores municipales.
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El proyecto también incumple la ordenanza municipal N.º 7/2011 sobre seguridad urbana. Esta norma establece distancias mínimas obligatorias entre las estaciones de servicio. El predio intervenido se encuentra a menos de cien metros de una boca operativa. Se trata de una estación de la firma Petrosur ya instalada en la zona. Registros cartográficos y tomas aéreas confirman esta cercanía irregular. Por ello, la construcción de otra gasolinera frente a la actual carece de sustento técnico.
Los residentes nucleados en Vecinos de Trinidad Unidos impulsaron la resistencia desde el año pasado. Ellos realizaron presentaciones formales ante diversas dependencias públicas del Estado paraguayo. Sus gestiones lograron inicialmente la anulación del permiso de construcción en el barrio. Sin embargo, este antecedente jurídico no detuvo el avance de la maquinaria pesada. Tras la tala total, los afectados radicaron una denuncia ante la Fiscalía del Medio Ambiente. La comunidad sostiene que el daño al pulmón verde ya es irreversible para el vecindario.
La denuncia ciudadana ganó fuerza tras la difusión de imágenes en redes sociales. El activista Mauricio Maluff Masi relató el caso mediante una publicación pormenorizada. Su testimonio acumuló miles de visualizaciones y críticas hacia la gestión municipal actual. El relato expone una presunta aplicación selectiva de las normas urbanas vigentes. Los intereses económicos parecen prevalecer sobre la protección del medio ambiente capitalino. La indignación vecinal se amplificó ante la prepotencia empresarial en una zona residencial. Los vecinos exigen ahora sanciones ejemplares para los responsables del desmonte.
Especialistas en planificación urbana cuestionan la alta densidad de gasolineras en Asunción. Consideran que esta saturación es difícil de justificar mediante criterios de movilidad. Además, la pérdida constante de árboles agrava el fenómeno de las islas de calor. La calidad de vida de los residentes se deteriora con cada pulmón verde eliminado. La sombra natural es vital para mitigar las altas temperaturas de la capital. La tala indiscriminada en Trinidad reduce los espacios de absorción de agua de lluvia. La ciudad se vuelve más hostil para el peatón.
El conflicto en el barrio Trinidad evidencia un problema estructural en Asunción. Los controles municipales resultan débiles frente a las acciones consumadas de las empresas. Las sanciones suelen llegar tarde, cuando el arbolado ya ha sido destruido por completo. Para los vecinos, la ciudad pierde su verde a un ritmo acelerado e insostenible. Existe una sensación de desprotección ante el incumplimiento de las resoluciones de suspensión. La fiscalía deberá investigar ahora la responsabilidad penal por este desmonte ilegal.
Fuente: El Nacional
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