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Año nuevo, mismos problemas: hospitales del departamento Central colapsan ante falta de personal e infraestructura

El 2026 comenzó sin cambios en el sistema de salud pública: hospitales saturados, obras sin terminar y escasez de médicos siguen afectando la atención de miles de personas. La situación se vive con resignación en centros como el de Loma Pytã, Barrio Obrero y Lambaré.

Sin reemplazo. Loma Pytã queda sin traumatología por vacaciones y casos de dengue. Foto: Dardo Ramírez.

El arranque del 2026 trajo consigo un escenario que ya se ha vuelto familiar en el sistema de salud pública del país. Un recorrido por hospitales del departamento Central muestra lo que ya es una constante: pasillos desbordados, falta de médicos y obras que no terminan nunca. Todo esto golpea directamente la calidad de atención que reciben los pacientes día a día.

Pasillos que se convierten en salas de espera… y de atención

En hospitales como el de Barrio Obrero, la infraestructura simplemente no da abasto. Los pasillos funcionan como salas de espera y, en algunos casos, incluso como espacios de consulta médica. Los pacientes esperan sin privacidad y los diagnósticos se hacen frente a otros, lo que refleja el grado de precariedad con el que se trabaja.

Sin traumatólogo en Loma Pytã: vacaciones y dengue dejan sin atención especializada

En el Hospital de Loma Pytã, la atención traumatológica está suspendida. De los dos profesionales que cubren esa área, uno está de vacaciones y el otro se encuentra con reposo médico por dengue.

El resultado: no hay traumatólogo disponible para atender urgencias. “Tenemos mucha gente, no para, solo traumatólogo no tenemos porque uno está de vacaciones y el otro tiene dengue”, explicó Carmen Caballero, del área de Admisión.

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Esto revela un problema de fondo: no existe un protocolo de reemplazo inmediato ni planes de contingencia para mantener los servicios esenciales activos.

 Lambaré: obras sin fin que complican el día a día

En el hospital de Lambaré, las obras de refacción parecen no tener final. El techo sigue en reparación desde hace meses, y las lluvias han frenado cualquier avance, según explicó su director, Víctor Brítez. Mientras tanto, el ruido de la construcción, los traslados constantes y el hacinamiento afectan especialmente a los pacientes más vulnerables: los niños internados.

 Emergencia permanente: más de 33 mil pacientes atendidos en solo dos meses

A pesar de todas las limitaciones, la demanda no se detiene. Solo en diciembre, el hospital de Lambaré atendió a más de 17.000 personas, y en enero esa cifra se mantuvo en torno a los 16.000. Usuarios y trabajadores coinciden en que esta situación ya no es una excepción, sino la norma. Un sistema de salud que vive al borde, sin planificación real y con una emergencia que parece no tener fin.

Fuente: ÚH