Expertos cuestionan planes para revivir el centro histórico

Los arquitectos Mabel Causarano, Jorge Rubiani y Federico Franco Troche coinciden en su diagnóstico sobre el Centro Histórico de Asunción. Ellos observan un profundo proceso de abandono que las políticas actuales no logran comprender ni mitigar de manera efectiva. Este consenso se fundamenta en la expulsión masiva de residentes y en la degradación física del espacio público común. Por lo tanto, los profesionales mantienen una postura escéptica ante las recientes iniciativas oficiales de reactivación.

Actualmente, existen dos propuestas principales en el debate público para intentar recuperar el corazón de la capital. La primera es el programa Che Róga Porã 2.Centro, impulsado por el Ministerio de Urbanismo y Vivienda. La segunda es la Zona Urbana 16, una medida municipal que reduce impuestos hasta en un cincuenta por ciento. Sin embargo, los expertos sostienen que estas acciones fallan al no proponer una estrategia urbana integral y coordinada.

Críticas a la planificación técnica oficial

Jorge Rubiani afirma sin rodeos que estas iniciativas oficiales son simples manotazos de ahogados sin respaldo técnico sólido. Para el arquitecto, cualquier intervención debe ser producto de una planificación seria y rigurosa. Según su visión, falta un inventario real sobre qué propiedades privadas pueden ser utilizadas bajo criterios urbanísticos claros. Además, el profesional lamenta que no se consulte a los expertos antes de aplicar estas políticas públicas.

Rubiani enfatiza que el Gobierno no cuenta actualmente con técnicos que conozcan profundamente la ciencia del urbanismo. Por esta razón, las medidas se presentan como acciones aisladas que carecen de una base científica adecuada. No se puede modificar la vida en la capital sin un estudio previo del impacto social y económico. Esta falta de conocimiento técnico especializado debilita cualquier intento institucional por salvar el degradado microcentro asunceno.

El riesgo de la especulación inmobiliaria

Por su parte, Federico Franco Troche asegura que la reducción de impuestos en la Zona Urbana 16 tiene limitaciones. En principio, esta medida podría beneficiar únicamente a los propietarios que ya poseen un alto capital económico. Estos terrenos suelen mantenerse como lotes de engorde para la especulación inmobiliaria en lugar de generar desarrollos reales. Por lo tanto, la baja impositiva no garantiza por sí misma una reactivación del tejido urbano.

Franco Troche considera que el valor de los impuestos no es el factor determinante para las grandes inversiones inmobiliarias. Según su análisis, la mayoría de los desarrollos importantes se realizan hoy en las zonas de más alto valor comercial. El centro ha perdido su justificación comercial y el equipamiento urbano que ofrece es sumamente precario en la actualidad. Sin estímulos adicionales y mejoras estructurales, el interés por invertir en la zona seguirá siendo escaso.

Despoblamiento y recuperación del patrimonio

La arquitecta Mabel Causarano recuerda una situación central: la población desplazada del centro histórico nunca regresó a sus antiguos barrios. La función residencial en esta zona ha decaído drásticamente desde la década de los noventa. En consecuencia, el área fundacional perdió cerca del ochenta por ciento de sus residentes originales en pocos años. Esta expulsión sistemática no fue producto de la gentrificación, pues no hubo una sustitución poblacional posterior.

Causarano estima que la cifra de doscientos veinte mil metros cuadrados desocupados ha aumentado significativamente en la última década. Para densificar la ciudad no hace falta construir exclusivamente obras nuevas en espacios vacíos. El camino correcto es poner lo existente en condiciones de ser utilizado por los ciudadanos nuevamente. La recuperación del patrimonio edilicio puede integrar una oferta de viviendas variada para jóvenes, estudiantes y trabajadores.

Deterioro del equipamiento y espacio público

Rubiani observa que existen cincuenta oficinas públicas concentradas en un radio muy pequeño del centro histórico. A pesar de esta presencia estatal, el equipamiento urbano circundante se mantiene en condiciones de abandono total. Las veredas son inexistentes o están destruidas y no hay estímulos para que los propietarios mantengan sus fachadas atractivas. No basta con soterrar cables si el entorno inmediato sigue siendo hostil para los peatones y visitantes.

Franco Troche coincide en que el centro necesita restaurar urgentemente la calidad de todo su espacio público. Actualmente, las veredas no reúnen los requisitos mínimos de transitabilidad para las personas. Tampoco hay sombra ni árboles suficientes que ayuden a mitigar el agobiante calor generado por las construcciones antiguas. Es fundamental devolver a la ciudadanía su participación activa en las decisiones que modifican la convivencia urbana diaria.

Inviabilidad financiera y participación ciudadana

Respecto al programa Che Róga Porã 2.Centro, Franco Troche pone en duda la viabilidad de sus límites de inversión financiera. El tope de setecientos millones de guaraníes difícilmente permitirá soluciones habitacionales reales dentro de la capital. Un terreno estándar en un barrio urbanizado ya alcanza ese precio inicial sin contar los costos de construcción. Por consiguiente, el mecanismo de implementación de estos créditos debe ser revisado para que sea realmente efectivo.

Finalmente, los expertos resaltan el contraste entre la memoria patria y la decadencia física del área fundacional de la nación. La inhabilitación de plazas y el incremento del comercio informal son signos visibles de una incapacidad de gestión integradora. El proceso de participación ciudadana ha sido dejado de lado sistemáticamente por las autoridades de turno. Mientras no se integren los factores sociales y económicos, el centro persistirá en su actual estado de abandono.

Fuente: Última Hora

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