El FC Barcelona volvió a imponerse en un escenario de máxima exigencia. En Yeda, derrotó 3-2 al Real Madrid y se consagró campeón de la Supercopa de España tras un Clásico que combinó intensidad, goles y tensión hasta el final.
Desde el inicio, el conjunto culé mostró mayor claridad con el balón. Esa superioridad se reflejó a los 34 minutos, cuando Raphinha rompió el equilibrio con una definición precisa dentro del área, tras una jugada colectiva bien elaborada.
El tramo final del primer tiempo fue frenético. Vinícius Júnior empató con una acción individual que desnudó a la defensa rival. Sin embargo, la respuesta del Barcelona fue inmediata: Robert Lewandowski apareció en el área para devolver la ventaja con un remate certero.
Cuando parecía que el descanso llegaría con ventaja catalana, el Real Madrid encontró oxígeno en la última acción. Gonzalo García conectó de cabeza tras un tiro de esquina y estableció el 2-2, cerrando una primera mitad cargada de emociones.
El complemento mostró un duelo más táctico. El equipo madrileño buscó asumir el protagonismo, pero el Barcelona resistió y esperó su momento. Ese instante llegó nuevamente a través de Raphinha, quien aprovechó un espacio y marcó el 3-2 definitivo.
Con la ventaja, el equipo dirigido por Hansi Flick administró el ritmo del partido. Apostó por la posesión y redujo los espacios, neutralizando los intentos ofensivos del rival durante largos pasajes.
El cierre no estuvo exento de dificultades. La expulsión de Frenkie de Jong obligó al Barcelona a replegarse y defender el resultado con un hombre menos. Aun así, sostuvo la diferencia con orden y carácter.
La final también dejó espacio para el futuro. El ingreso del joven argentino Franco Mastantuono sumó un dato destacado en una noche que combinó presente y proyección para el club catalán.
Fuente: Megacadena
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