Paraguay amaneció este miércoles con una triste noticia: Quemil Yambay, uno de los más grandes exponentes de la música popular del país, falleció a los 87 años. Su vida estuvo marcada por una pasión inquebrantable por la música, una trayectoria que se extendió por más de cinco décadas y dejó huella en generaciones enteras.
En los últimos años, el artista había enfrentado complicaciones de salud, consecuencia de varios accidentes cerebrovasculares que fueron deteriorando su estado general. Finalmente, su partida fue confirmada a través de su página oficial en Facebook, donde con emotivas palabras se anunció: “Lastimosamente el tesoro ha perdido su brillo definitivamente. ¡Ahora descansa en paz!”.
Su despedida será este miércoles, en la ciudad de Fernando de la Mora. Sus restos serán velados en el Rincón de los Músicos Santa Cecilia, sobre la calle Guarania casi Ytororó, un espacio cargado de simbolismo para quienes compartieron con él la pasión por la música.
Quemil nació el 10 de marzo de 1938 en Tupa’ora, entonces una compañía de Caraguatay y hoy parte del distrito de Santa Helena, en Cordillera. Desde muy chico, ya mostraba una conexión especial con la música: animaba reuniones familiares, fiestas del pueblo, y poco a poco fue ganándose el cariño de quienes lo escuchaban.
En 1960 formó un dúo con Pablo Barrios, y apenas un año después fundó Los Alfonsinos, grupo con el que se convirtió en la voz más reconocida del purahe’i jahe’o, ese canto de añoranza y sentimiento tan propio del alma paraguaya.
Su legado es inmenso. En 2013 recibió el Premio Nacional de Música por su polca “Lidia Mariana”, y también compuso obras inolvidables como “Mokõi Guyra’i”, “Areko cuatro kuña”, “Alfonso Tranquera”, “A mi pueblito” y “Gool Paraguayo”. Su estilo era inconfundible, no solo por su voz, sino también por su capacidad de imitar sonidos de la fauna paraguaya, un detalle que volvía únicos sus espectáculos.
A lo largo de su carrera recibió múltiples reconocimientos: fue nombrado Tesoro Humano Vivo por la Unesco en 2007 y, en 2009, recibió la Orden Nacional del Mérito en grado de Gran Cruz. Todo esto, a pesar de haber perdido la vista en 1984, lo que nunca le impidió seguir pisando los escenarios con fuerza y emoción.
Su última gran presentación fue en 2017, con el concierto “El Último Sapukái”, realizado en el Estadio Bicentenario de Ypacaraí. Más de 7.000 personas lo ovacionaron aquella noche, mientras compartía escenario con varios artistas y se despedía del público que lo acompañó durante 58 años.
Fuente: ABC Color
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