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Feminicidios en Paraguay: La urgencia de un cambio cultural

Tras registrarse seis feminicidios a inicios de 2026, el Ministerio de la Mujer urge a transformar los patrones culturales y fortalecer la prevención estatal.

Foto: Ilustrativa.

La ministra de la Mujer, Alicia Pomata, alertó sobre la persistencia de la violencia extrema hacia las mujeres. Ella afirmó que la erradicación de esta problemática depende de la educación temprana. Por lo tanto, el sistema educativo debe actuar como una herramienta para desmontar el machismo social. Esta transformación cultural es fundamental para construir sociedades libres de agresiones de género. El enfoque preventivo busca eliminar las raíces de la violencia desde la niñez.

El inicio del año 2026 registra una situación sumamente alarmante en el territorio nacional. Hasta la fecha, seis mujeres perdieron la vida en ataques caracterizados por una brutalidad inexplicable. Estos crímenes evidencian la urgencia de fortalecer las políticas de prevención y protección estatal. Además, las alarmas institucionales se encendieron debido a la saña manifestada en los recientes hechos violentos. La respuesta pública debe ser inmediata para evitar que la cifra de víctimas aumente.

Pomata destacó que el desafío no termina con la respuesta institucional tras los crímenes consumados. Ella aboga por un trabajo profundo y sostenido en la formación de niñas y adolescentes. Es imprescindible cuestionar los patrones culturales que normalizan las conductas violentas cotidianas. Asimismo, las aulas deben promover valores de respeto mutuo e igualdad real. La formación ética desde los primeros años de aprendizaje resulta clave para un cambio social duradero.

La ministra enfatizó la necesidad de impulsar nuevos modelos de convivencia igualitaria. Esto implica la construcción de masculinidades sanas y feminidades empoderadas desde el entorno familiar. Las mujeres cumplen un rol protagónico al no reproducir esquemas violentos heredados del pasado. Sin embargo, el compromiso debe ser compartido por todos los sectores de la población. Fomentar vínculos basados en el buen trato permite romper el círculo de las agresiones sistemáticas.

En una entrevista con Radio Monumental AM, la autoridad insistió en el poder de la educación. El cambio cultural es el camino más efectivo para enfrentar esta problemática estructural. La prevención primaria permite identificar y detener conductas abusivas antes de que escalen a agresiones físicas. Pomata considera que la formación es la mejor defensa contra la desigualdad de género. Por lo tanto, la inversión educativa es una prioridad absoluta para salvar vidas femeninas.

Los registros del Ministerio Público revelan cifras críticas correspondientes al cierre del periodo 2025. El Programa de Datos Abiertos contabilizó 37 casos de feminicidio y 55 tentativas de este crimen. Además, se investigaron dos hechos por tentativa de homicidio en contextos de violencia de género. En total, el país sufrió más de 90 eventos de extrema gravedad durante el año pasado. Estos datos reflejan una realidad desgarradora que exige acciones contundentes de los organismos judiciales.

El impacto del feminicidio trasciende a las víctimas directas y destruye el tejido familiar. Los 37 casos del año pasado dejaron a 69 hijos e hijas en situación de orfandad. La fiscalía abrió 34 causas penales para investigar estos delitos de odio contra la mujer. Las 55 tentativas demuestran que la violencia letal es un hecho continuo y sistemático. Por consiguiente, el riesgo para las niñas y adultas es permanente si no se interviene a tiempo.

Fuente: Judiciales.net