En Ñemby, hay una rutina que nadie quiere pero todos conocen: al caer la noche del sábado, la Ruta PY01 se convierte en pista de carreras improvisada. Vecinos de la zona aseguran que es como vivir en medio de un evento que nadie pidió. Motociclistas y automovilistas se adueñan del camino, haciendo acrobacias, cerrando calles y poniendo en riesgo a cualquiera que se cruce.
“Pasan de largo la madrugada. Uno ya ni puede dormir”, cuenta Carlos Caballero, que vive cerca de la ruta. Y no es solo el ruido: la música ensordecedora, el consumo de alcohol y la basura del día siguiente pintan un panorama que parece no tener fin.
Entre la 1:00 y las 2:00 de la madrugada, el caos alcanza su punto máximo. En ese horario, grupos de personas bloquean el tránsito y convierten la vía pública en escenario de lo que llaman “piques”. Los vecinos graban lo que ocurre, tienen videos, pero aún así sienten que nadie los escucha.
Juana Chávez relata un episodio difícil de olvidar: “Salí del hospital con mi hijo y no pude ni entrar al barrio. Todo bloqueado”. Para ella, la falta de presencia policial no solo representa una molestia, sino un riesgo real.
El reclamo es compartido. Gustavo Villar, otro residente, asegura que no se puede circular ni a pie ni en auto. “Te encontrás con motos que van a toda velocidad, y parlantes que hacen vibrar las paredes”, describe. Vive a una cuadra del punto más conflictivo y cada fin de semana, su familia completa se ve afectada.
Lo que más indigna es que no es algo nuevo. Las denuncias vienen de hace tiempo, pero la situación no cambia. Aunque la zona está bajo el alcance de varias comisarías, la presencia de las autoridades es casi nula cuando se la necesita.
Fuente: ABC Color
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