En casi todas las casas pasa lo mismo: las pilas descargadas se acumulan en cajones, controles remotos o viejos relojes. El problema aparece cuando, por comodidad o desconocimiento, terminan en la basura común. Ese gesto cotidiano puede abrir una puerta silenciosa a la contaminación ambiental.
Las pilas contienen materiales como zinc, manganeso, níquel o litio. Con el paso del tiempo, estos componentes se degradan y pueden liberarse. Cuando llegan a vertederos sin tratamiento adecuado, existe el riesgo de que se filtren al suelo o al agua, afectando ecosistemas y fuentes de consumo humano. El daño no siempre es inmediato ni visible, pero sus efectos se sienten a largo plazo.
Primer paso: revisá el estado de la pila
Antes de guardarlas o manipularlas, es importante observarlas con atención. Si presentan corrosión, fugas, manchas blanquecinas, óxido o deformaciones, lo más prudente es tratarlas como un residuo peligroso.
En esos casos, conviene no manipularlas de más ni mezclarlas con otras pilas. Lo ideal es llevarlas directamente a un punto de recolección especializado, donde puedan recibir el tratamiento adecuado.
Cómo almacenarlas de forma segura en casa
Si las pilas están intactas, el primer cuidado es separarlas de la basura diaria. Luego, se pueden guardar en un recipiente firme, como una botella plástica o un frasco con tapa.
Es importante mantenerlas alejadas del calor y la humedad, y evitar que entren en contacto con objetos metálicos sueltos, ya que eso puede provocar reacciones indeseadas.
Reutilizar no significa volver a usarlas
Una pila descargada no debe volver al control remoto “por si todavía funciona”. La reutilización va por otro camino. Se trata de aprovechar su forma para manualidades o proyectos caseros, siempre que estén en buen estado.
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Por ejemplo, pueden servir como base para adornos simples, contrapeso en pequeños soportes, portarretratos o caballetes artesanales. Estas actividades, además de creativas, tienen un valor educativo: ayudan a hablar en casa sobre consumo responsable y reciclaje.
La reutilización puede ser una etapa intermedia, pero no es el destino final. Cuando ya no cumplen ninguna función, las pilas deben ser llevadas a centros de acopio autorizados.
Fuente: Infobae







