La Unión Europea evalúa imponer aranceles por unos 93.000 millones de euros a productos procedentes de Estados Unidos. La posible medida se plantea como respuesta a las decisiones del presidente estadounidense, Donald Trump, en el marco de la disputa territorial y comercial vinculada a Groenlandia. Los nuevos gravámenes de Trump se aplicarán a países como Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia. El escenario abre una fase de tensiones crecientes entre Bruselas y Washington.
Representantes de los 27 países de la UE se reunieron el domingo para empezar a definir opciones de respuesta. El bloque considera contramedidas adicionales más allá de los aranceles. Sin embargo, la prioridad declarada es intentar primero una salida diplomática, según fuentes conocedoras de las discusiones. Donald Trump cumple con su amenaza de aplicar un gravamen del 10% a partir del 1 de febrero a los países europeos afectados. Los líderes comunitarios preparan ahora una reacción coordinada ante ese paso.
La respuesta de las autoridades europeas
La agenda europea incluye una reunión de emergencia en Bruselas a finales de esta semana. En ese encuentro, los jefes de Estado y de Gobierno analizarán posibles medidas de represalia. El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, afirmó en redes sociales que los Estados miembros están unidos en el apoyo a Dinamarca y Groenlandia. Señaló además que el bloque está preparado “para defendernos contra cualquier forma de coerción”. Estas declaraciones reflejan el interés en mantener una posición común frente a la Casa Blanca.
Varios líderes europeos se pronunciaron con firmeza sobre las decisiones de Trump. El primer ministro británico, Keir Starmer, calificó los comentarios del presidente estadounidense como “completamente erróneos”. El jefe de Gobierno sueco, Ulf Kristersson, sostuvo que su país no se dejará “chantajear”. El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó la amenaza de “inaceptable” y prevé pedir la activación del instrumento anti-coerción, la herramienta de represalia comercial más poderosa de la UE. Paralelamente, el bloque decidió detener la aprobación del acuerdo comercial alcanzado en julio con Estados Unidos, que aún requiere el respaldo del Parlamento Europeo.
El Partido Popular Europeo, el grupo más grande del Parlamento, anunció que se sumará a otras fuerzas para bloquear la ratificación de ese acuerdo. Stefan Lofven, presidente del Partido de los Socialistas Europeos, sostuvo que el mandatario estadounidense “ha desencadenado una avalancha que amenaza con destruir décadas de cooperación transatlántica”. Su partido, el segundo grupo más numeroso en Bruselas, respalda la suspensión del pacto y pide estudiar el uso del instrumento anti-coerción. Mientras tanto, los mercados evalúan el impacto de una posible escalada arancelaria sobre las acciones europeas, que vienen superando a las estadounidenses en varios sectores.
Contraparte estadounidense
Las estimaciones de Bloomberg Economics señalan que un arancel del 25% aplicado plenamente por Trump podría reducir hasta en un 50% las exportaciones a Estados Unidos desde los países afectados. Alemania, Suecia y Dinamarca figuran entre los más expuestos. Ignacio García Bercero, ex alto funcionario de la Comisión Europea a cargo de las negociaciones comerciales con Washington, considera que la Comisión debería activar de inmediato el instrumento anti-coerción y que el Consejo autorice aranceles equivalentes a las importaciones procedentes de Estados Unidos. Advirtió que, sin solidaridad con Dinamarca y los demás Estados miembros, la UE perdería credibilidad y legitimidad.
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El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, restó importancia a las amenazas europeas de suspender el acuerdo arancelario pactado el año pasado. En una entrevista televisiva afirmó que el presidente Trump utiliza un apalancamiento estratégico para lograr sus objetivos. A su juicio, “los europeos proyectan debilidad, Estados Unidos proyecta fuerza” y, finalmente, “los líderes europeos acabarán cediendo” para mantenerse bajo el paraguas de seguridad estadounidense. En paralelo, el jefe de la OTAN, Mark Rutte, informó que conversó con Trump sobre Groenlandia y expresó su intención de verlo en Davos a finales de esta semana. Rutte prevé reunirse también en Bruselas con el ministro de Defensa de Dinamarca y los ministros de Asuntos Exteriores de Groenlandia, en un contexto marcado por la combinación de presiones comerciales, diplomáticas y de seguridad.
Fuente: Infobae







