Cuando la medicina ya no ofrecía alternativas, Paola Solís volvió a abrir los ojos. Llevaba seis meses en coma y su familia, con el dolor a cuestas, se preparaba para acompañarla en sus últimos días en casa.
Su historia comenzó en 2018, cuando fue diagnosticada con un tumor en el tronco encefálico, una de las zonas más delicadas del cerebro. Al principio, los síntomas parecían menores: dificultad para dormir, mareos frecuentes y episodios de visión borrosa. Nada hacía prever lo que vendría después.
Fue a consultar porque no podía dormir
“Fui a una consulta psiquiátrica porque no podía dormir”, relató en una entrevista con radio Monumental 1080 AM. Sin embargo, una tomografía reveló una lesión que cambiaría por completo el rumbo de su vida.
El tratamiento se inició, aunque desde el comienzo el pronóstico fue reservado. Los médicos advirtieron que una cirugía implicaba un alto riesgo de parálisis. Con el paso del tiempo, la enfermedad avanzó y el estado de Paola se fue deteriorando de manera progresiva.
«Me dijeron que no tenía esperanza… y desperté»
Paola Solís despertó tras seis meses en coma. Todo comenzó cuando fue a una psiquiatra por problemas para dormir; pero una tomografía reveló un tumor en el tronco encefálico.
️ «De la nada mi hermana me mira mientras… pic.twitter.com/d3Xh9q1oUp
— Monumental AM 1080 (@AM_1080) January 21, 2026
Fue internada en el Instituto Nacional del Cáncer (Incan), donde finalmente entró en coma. Allí, según su propio testimonio, el equipo médico informó a la familia que ya no existían opciones terapéuticas viables. Se emitió el certificado correspondiente y se recomendó iniciar cuidados paliativos.
Su madre y su hermana tomaron entonces una decisión difícil: trasladarla a San Juan Bautista, Misiones, para que pudiera pasar ese tiempo en casa, rodeada de los suyos.
La vivienda fue acondicionada para su cuidado. Paola permanecía inmóvil y era alimentada por sonda. Hasta que ocurrió algo que nadie esperaba.
“Mi hermana estaba barriendo la pieza y de repente me vio abrir los ojos”, recordó. El impacto fue inmediato. Llamaron a una ambulancia y Paola fue trasladada nuevamente a Asunción.
El tumor desapareció
En el centro asistencial, los médicos realizaron nuevos estudios. Los resultados sorprendieron incluso al equipo de salud: el tumor ya no estaba.
“Textualmente, el doctor dijo que no entendía cómo el tumor había desaparecido”, contó Paola. El hallazgo quedó respaldado por estudios médicos y registrado en su historia clínica.
Ella es cuidadosa al relatar su experiencia. Aclara que no busca imponer creencias ni ofrecer explicaciones espirituales. Su objetivo, dice, es otro.
“Si una sola persona siente ganas de seguir viviendo al escuchar esto, para mí ya valió la pena”, expresó.
Fuente: ÚH







