Mientras el Colegio Nacional de la Capital (CNC) atraviesa una rehabilitación integral, se tomó una decisión que busca resolver dos cosas a la vez: evitar el desperdicio y dar una mano a quienes más lo necesitan. Los muebles que permanecieron en el predio luego de que los estudiantes fueran reubicados temporalmente serán donados a familias en situación de vulnerabilidad, pero antes pasarán por un proceso de recuperación.
Durante el desalojo previo al inicio de las obras, el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) trasladó a los alumnos a otras instituciones. Sin embargo, quedó una cantidad importante de mobiliario: pupitres, sillas, roperos y otros elementos que, por cómo se manejó el retiro, terminaron acumulados en el patio del colegio.
Según lo explicado por la empresa constructora, esos muebles no fueron clasificados por estado (si estaban completos, dañados o recuperables) y se retiraron directamente de las aulas. Ante ese escenario, se impulsó una salida práctica: derivarlos a Soluciones Ecológicas, una organización que se encargará de reciclar, reacondicionar y preparar los muebles para que puedan usarse de nuevo.
La idea es simple, pero potente: que esos objetos tengan una segunda vida útil y que lleguen a hogares con recursos limitados, combinando un enfoque social con una reutilización más responsable de materiales.
¿Y el colegio con qué se queda cuando termine la obra?
En paralelo a esta donación, el CNC no se quedará “sin nada”. Una vez concluidos los trabajos, el edificio será totalmente reequipado con mobiliario nuevo. Está prevista la incorporación de 775 mesas y sillas pedagógicas, además de la renovación completa del mobiliario docente, del área informática y de los kits escolares.
Qué incluye la rehabilitación y por qué era urgente
Las obras comenzaron el 21 de abril de 2025 y tienen como fecha estimada de finalización marzo de 2026. El objetivo no es solo “arreglar lo visible”, sino hacer una modernización completa.
El superintendente de la obra, Fabricio Guex, explicó que los trabajos abarcan reparaciones estructurales, adecuación de espacios y la modernización total de instalaciones eléctricas y sanitarias. Un dato que pinta el nivel del problema: antes de la intervención, ningún baño estaba en funcionamiento.
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Además, se están incorporando sistemas de protección contra incendios y se trabaja en la recuperación de áreas comunes y sectores de circulación.
Por su parte, el ingeniero jefe de obras de Implenia SA, Hugo Acosta, señaló que una de las primeras medidas fue reforzar un bloque con riesgo de derrumbe. También confirmó la renovación completa de instalaciones y una intervención integral en el polideportivo, incluyendo el cambio total del techo metálico.
Inversión y financiamiento
La inversión total asciende a G. 24.577.071.539, con financiamiento de Itaipú. La apuesta, según se plantea, es doble: mejorar de fondo la infraestructura del CNC y, al mismo tiempo, generar un impacto social con la recuperación y donación del mobiliario escolar.
Fuente: ÚH







