El presidente de la República, Santiago Peña, firmó en Davos, Suiza, el acta constitutiva de la Junta de Paz, una iniciativa internacional promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una agenda paralela al Foro Económico Mundial.
Con esta firma, Paraguay pasó a integrar el grupo de países fundadores del nuevo organismo, cuyo objetivo declarado es intervenir en procesos de resolución de conflictos internacionales, aunque hasta el momento no se conocen con precisión sus alcances ni su estructura operativa.
Peña encabezó la delegación paraguaya, conformada también por el canciller Rubén Ramírez, el ministro de Industria y Comercio, Javier Giménez, y el teniente coronel Óscar Sostoa.
Durante el acto, Trump abrió la ceremonia y estuvo acompañado por otros 19 jefes de Estado. El mandatario paraguayo ocupó un lugar en la segunda fila del escenario, detrás del presidente argentino Javier Milei, y fue convocado a firmar luego de once países, siguiendo el orden protocolar.
Estar en Davos, como miembro fundador de la Junta por la Paz, es un honor profundo para el Paraguay. Más aún cuando esta iniciativa nace de la convicción del presidente @realDonaldTrump, que abrió un espacio para volver a poner la paz en el centro de la agenda mundial.
Desde ese… pic.twitter.com/amfYUK6eM0
— Santiago Peña (@SantiPenap) January 22, 2026
Además de Paraguay, firmaron el acta constitutiva Estados Unidos, Hungría, Indonesia, Jordania, Kazajistán, Kosovo, Pakistán, Qatar, Arabia Saudita, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán y Mongolia, entre otros Estados participantes del encuentro.
Según lo expuesto por Trump, la Junta de Paz tendría como primer eje de trabajo el conflicto en Gaza, aunque también mencionó otros escenarios, como la guerra entre Ucrania y Rusia, y la situación en Líbano, vinculada al grupo Hezbolá.
Leé también: Paraguay es convocado por Trump a mesa de paz sobre Gaza
Uno de los aspectos que genera mayor interrogante es el sistema de membresía. La permanencia de los países estaría condicionada al pago de un aporte de USD 1.000 millones y a la aprobación de la presidencia del organismo, función que inicialmente quedará en manos de Estados Unidos.
Al respecto, el presidente Peña señaló que Paraguay no tiene capacidad para realizar aportes financieros, pero que puede contribuir desde su experiencia histórica en procesos de reconstrucción, diálogo y cooperación internacional.
Debido a esta limitación económica, el país accedería a una membresía temporal, con necesidad de renovación tras tres años, lo que podría restringir su capacidad de decisión dentro del organismo.
Fuente: ÚH







