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Paraguay reconoce a los animales como seres sintientes y endurece sanciones por maltrato

Con la promulgación de la Ley 7513/25, Paraguay modifica su marco legal y comienza a tratar a los animales como individuos capaces de sentir.

Foto: Ilustrativa.

Por primera vez en su historia, Paraguay reconoce de manera oficial a los animales como seres sintientes. La Ley 7513/25, recientemente promulgada, cambia de raíz el modo en que el país los considera dentro de su legislación. Con esta normativa, dejan de ser vistos como simples bienes o propiedades, y pasan a ser tratados como individuos con capacidad de sentir dolor, miedo, ansiedad y otros estados emocionales.

La información fue confirmada por la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal, y representa un giro importante en las políticas de protección animal.

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El texto legal parte de una base científica: los animales poseen un sistema nervioso complejo que les permite experimentar tanto sufrimiento físico como malestar emocional. Esa capacidad, hasta ahora ignorada por el derecho paraguayo, se convierte en el eje de la nueva ley.

Uno de los puntos centrales es el reconocimiento de su dignidad. El Estado asume el compromiso de garantizarles una vida libre de miedo y de situaciones que les generen angustia prolongada, incluso cuando no existan signos físicos de maltrato. De este modo, la crueldad deja de ser solo visible por las heridas y pasa a contemplar también el impacto emocional.

Además, la ley incorpora el concepto de conciencia animal: admite que los animales son conscientes de sí mismos y del entorno que los rodea. A partir de ahora, su bienestar no dependerá únicamente de la voluntad humana, sino que será un derecho amparado por el Estado.

Otra innovación relevante es el uso del “malestar significativo” como criterio legal. Sentimientos como angustia, tristeza o soledad extrema pueden ser considerados pruebas suficientes para una condena, sin necesidad de demostrar lesiones. Esto abre nuevas posibilidades para castigar situaciones de abandono o negligencia.

Las sanciones también se endurecen. En casos de crueldad, las penas pueden alcanzar hasta seis años de cárcel. El abandono, por el sufrimiento que genera, pasa a ser una falta grave.

Fuente: ABC Color