La senadora Celeste Amarilla (PLRA). Gentileza
En medio del debate por la reforma de la Caja Fiscal, la senadora Celeste Amarilla volvió a generar controversia al cuestionar la calidad de la educación pública y de los docentes. La legisladora había sostenido días atrás que “a los maestros se les dio todo porque son colorados” y que se “venera a los maestros burros, muchos de ellos burros y mediocres, creando generaciones de paraguayos mediocres”. Estas expresiones provocaron la reacción de actores del sector educativo y de la opinión pública.
Entre las respuestas más difundidas se destacó la de una exmaestra de la propia senadora, identificada como Teresa Insfrán. A través de las redes sociales, la educadora recordó que fue docente de Amarilla en 6º Grado y afirmó que no se considera “burra”. Señaló que le enseñó a respetar a todas las personas y comentó que actualmente se encuentra jubilada, con un ingreso de G. 2.010.000.
Además, expresó su tristeza por las declaraciones de la legisladora y sostuvo que su afiliación al Partido Colorado no la convierte en una mala persona. Indicó que reza para que la senadora aprenda a respetar a los demás.
Lejos de retractarse, Celeste Amarilla respondió de forma pública al mensaje de su exdocente y mantuvo su postura crítica hacia el sistema educativo actual. La senadora estableció una diferencia entre los maestros de generaciones anteriores y los docentes de hoy. Aseguró que los educadores de su época estaban mejor preparados y que gracias a ellos se formaron paraguayos con pensamiento crítico y valores sólidos. Según afirmó, el sistema educativo de entonces permitió la formación de profesionales con “otro nivel”.
De acuerdo con la legisladora, los maestros que la formaron tenían capacitación en varias áreas que ya no se enseñan en la actualidad y promovían el pensamiento crítico desde los primeros grados. Mencionó a varias de sus antiguas profesoras y resaltó que es lo que es y está donde está “gracias a ustedes”. Sin embargo, planteó que a partir de la década de 1990 se produjo un quiebre en la calidad educativa. A su criterio, desde entonces surgieron generaciones de docentes mediocres que, a su vez, estarían formando paraguayos mediocres.
En un descargo más extenso, Amarilla insistió en que el cuerpo docente actual no puede compararse con el de décadas pasadas. También acusó a parte del magisterio de estar sometido al Partido Colorado.
En ese contexto, pidió a los maestros de generaciones anteriores que no se solidaricen con lo que describió como una “casta de maestros de baja calidad”, a quienes presentó como reducidos a la condición de votantes, operadores políticos o simples empleados públicos.
Finalmente, la senadora sostuvo que los educadores de antes formaron a los paraguayos que hoy ocupan espacios de decisión, pero advirtió que el país enfrenta una crisis de recambio generacional por el deterioro del sistema educativo. Se dirigió nuevamente a su exmaestra y la instó a reflexionar sobre la situación “sin fanatismo gremial”. Según Amarilla, si se analiza el escenario actual desde esa perspectiva, se constata la validez de sus cuestionamientos. El intercambio dejó expuesto un conflicto más amplio sobre la valoración de la docencia y el rumbo de la educación en Paraguay.
Fuente: ABC Color y Ñanduti
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