Infantino anticipa que la FIFA abordará en su congreso en Bangkok el problema del racismo.
La invasión de Ucrania por parte de Rusia, que a finales de febrero cumplirá cuatro años, originó una serie de sanciones y vetos deportivos. Entre esas medidas se dispuso la exclusión de selecciones y clubes rusos de las competiciones internacionales de fútbol.
En este contexto, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió públicamente el fin de esas restricciones. El dirigente sostuvo que apartar a Rusia y Bielorrusia de los torneos internacionales “no ha tenido ningún efecto” y pidió revisar la política de sanciones en el balompié.
En una entrevista con Sky News, Infantino afirmó que la prohibición debería levantarse al menos en las categorías juveniles. Argumentó que la medida “no ha servido de nada” y que “solo ha creado más frustración y odio”. A su juicio, permitir que niñas y niños rusos puedan jugar al fútbol en otras regiones de Europa sería “algo positivo”.
Sus palabras fueron bien recibidas en Moscú. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó las declaraciones como “muy buenas” y sostuvo que fue un error politizar el deporte. La federación de fútbol rusa también manifestó que “apoya plenamente” la postura del presidente de la FIFA.
La respuesta desde Ucrania fue frontal. El ministro de Deportes, Matvii Bydnyi, calificó las declaraciones de Infantino de “irresponsables, incluso infantiles”. Señaló que, mientras Rusia continúe matando ucranianos y politizando el deporte, su bandera y sus símbolos nacionales no deberían aparecer en competiciones organizadas por países que respetan valores como justicia, honestidad y juego limpio.
En la misma línea, el jefe de la diplomacia ucraniana, Andriy Sybiga, recordó en la red social X que “679 niñas y niños ucranianos nunca podrán jugar al fútbol porque Rusia los ha matado”.
El debate se da mientras el Comité Olímpico Internacional (COI) recomendó a las federaciones deportivas autorizar el regreso de equipos rusos a competiciones júnior no profesionales. Infantino fue más lejos y planteó que la FIFA debería considerar un cambio de reglas.
Señaló que “nunca deberíamos prohibir a un país jugar al fútbol debido a los actos de sus líderes políticos”. Su propuesta apunta a limitar el uso de vetos totales como herramienta de presión en el ámbito deportivo internacional.
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El presidente de la FIFA reforzó su posición al declarar que está en contra tanto de las prohibiciones como de los boicots. “Creo que no aportan nada, simplemente contribuyen a generar más odio”, afirmó.
Además, cuestionó que se exija al fútbol asumir costos que no se reclaman en otros ámbitos. “¿Alguien pide que Reino Unido deje de comerciar con Estados Unidos? No he escuchado nada parecido. ¿Así que por qué el fútbol?”, planteó. Para Infantino, en un “mundo dividido y agresivo” se necesitan espacios donde las personas puedan reunirse en torno a una misma pasión.
En ese marco, el dirigente aprovechó para defender la entrega, en diciembre pasado, del primer “Premio de la Paz de la FIFA” al expresidente estadounidense Donald Trump. Aseguró que, “objetivamente, lo merece”, en referencia a ese reconocimiento. En paralelo, también se refirió al debate sobre un posible boicot al Mundial de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá.
Las críticas giran en torno a las políticas de Trump en materia de inmigración, seguridad, relaciones internacionales y aranceles. Así, la discusión sobre el veto a Rusia y la posición de la FIFA frente a los conflictos políticos se entrelaza con nuevas tensiones entre deporte, diplomacia y derechos humanos.
Fuente: ABC
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