Carlos Benítez, comandante de la Policía Nacional, sostuvo que los uniformados fueron “pacientes” con los manifestantes y los felicitó por no caer en “provocaciones”. Foto: ÚH - Rodrigo Villamayor.
El comandante de la Policía Nacional, Carlos Benítez, intentó calmar las aguas esta mañana. Sostuvo que los delitos y sicariatos están en caída libre. Según el jefe policial, los datos actuales son bastante alentadores para el Gobierno. No obstante, esta declaración choca de frente con los violentos episodios ocurridos recientemente. Benítez afirmó que no busca minimizar la realidad de los crímenes diarios. Sin embargo, insistió en calificar los resultados institucionales como positivos y optimistas.
Las estadísticas policiales hablan de una reducción importante en la violencia. El uniformado comparó las cifras registradas durante el 2025 frente al año anterior. Aseguró que hubo un descenso significativo en los homicidios en todo el país. Además, resaltó una disminución del 40% en los casos de sicariato. A pesar de esto, el clima en las calles parece contar una historia distinta. Sin embargo, Benítez reconoció que el temor ciudadano es una barrera difícil de romper.
El jefe policial también abordó las críticas por la distracción de sus agentes. Muchos ciudadanos reclaman que los uniformados pasan el servicio pegados al teléfono móvil. Benítez admitió que este comportamiento representa un problema real para la operatividad. Explicó que aplican sanciones disciplinarias para frenar este vicio en las filas. Los efectivos más jóvenes suelen recibir castigos como horas de trabajo extra. Además, se aplican multas y tareas extraordinarias para corregir estas conductas negligentes.
El robo de cables en la Costanera de Asunción fue otro punto de tensión. Kilómetros de iluminación quedaron inutilizados por los delincuentes en las últimas semanas. El comandante negó que los comisarios de la zona estén transando con los ladrones. Sin embargo, habló abiertamente de posibles negligencias en el control jurisdiccional. Además, admitió falencias operativas que facilitan el accionar de los grupos criminales. Por lo tanto, los patrullajes constantes no evitan que los ladrones conozcan los movimientos policiales.
El esquema delictivo en la capital parece un ciclo sin fin. Benítez relató que detuvieron a varias personas dedicadas a desmantelar el cableado público. Sin embargo, lo llamativo es que muchos de estos sospechosos recuperan su libertad en pocas horas. La Policía comunica los procedimientos al Ministerio Público de forma inmediata. A pesar del esfuerzo, la justicia no logra retener a los malvivientes por mucho tiempo. Además, el comandante señaló que los delincuentes esperan el paso de la patrullera para atacar.
La mayor derrota admitida por Benítez fue el combate a los “reducidores”. Se refiere a quienes compran y procesan el cobre robado en el mercado negro. Benítez confesó que no han podido llegar a los grandes acopiadores de metal. Además, resulta insólito que estas chatarrerías ilegales aparezcan en búsquedas simples de Google. El jefe policial reconoció una grave falencia técnica institucional. Por lo tanto, admitió que deben mejorar el trabajo de inteligencia para anular estos puntos de venta.
El Gobierno decidió cambiar la estrategia frente al consumo de drogas en las calles. El plan SUMAR, anteriormente llamado ”Chauchespi”, busca priorizar la salud sobre la detención. Benítez explicó que el enfoque ahora se centra en la rehabilitación de los adictos. Anteriormente, las personas con adicciones eran trasladadas directamente a las dependencias policiales. Esto generaba situaciones peligrosas de autolesión debido a las crisis de abstinencia. Por lo tanto, el nuevo protocolo exige atención sanitaria antes de cualquier trámite judicial.
Finalmente, el comandante se mantuvo firme en su discurso de la percepción de inseguridad. Sostuvo que la institución debe luchar contra el miedo que siente la población. Según su visión, la eficacia policial debe medirse por las estadísticas y no solo por la sensación térmica. No obstante, admitió que el camino por recorrer para recuperar la confianza es largo. La Policía Nacional enfrenta el desafío de modernizar su técnica operativa. Mientras tanto, la ciudadanía sigue esperando que los números alentadores se traduzcan en tranquilidad real.
Fuente: ABC Color
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