El último tratado vigente entre Estados Unidos y Rusia para limitar sus arsenales nucleares dejó de estar en vigor este jueves. Con la expiración del Nuevo START, por primera vez en más de medio siglo ya no existen topes operativos a las dos mayores potencias atómicas. Diversos analistas temen que el final de este marco abra la puerta a una nueva carrera armamentista sin controles formales.
El presidente ruso, Vladimir Putin, había manifestado en 2024 su disposición a mantener por un año más los límites del acuerdo. Condicionó esa posición a que Washington asumiera el mismo compromiso, pero el presidente estadounidense, Donald Trump, no se comprometió a la prórroga. El mandatario norteamericano insistió en incorporar a China a cualquier entendimiento futuro, una exigencia que Pekín rechazó. Según el asesor del Kremlin Yuri Ushakov, Putin volvió a plantear la cuestión en una conversación telefónica con el líder chino Xi Jinping, sin obtener respuesta de Washington.
En un comunicado, el Ministerio ruso de Exteriores sostuvo que, con la expiración del Nuevo START, las partes ya no están obligadas por las disposiciones del tratado. La nota remarcó que, en este escenario, ambas naciones “son fundamentalmente libres de elegir sus próximos pasos”. El Nuevo START fue firmado en 2010 por Barack Obama y Dmitry Medvedev. Establecía un máximo de 1.550 ojivas nucleares desplegadas y hasta 700 misiles y bombarderos listos para su uso. Aunque el acuerdo incluía inspecciones in situ, estas se suspendieron en 2020 por la pandemia y no volvieron a activarse.
En febrero de 2023, un año después del inicio de la invasión rusa a Ucrania, Putin anunció la suspensión de la participación de Moscú en el tratado. Argumentó que Rusia no podía aceptar inspecciones estadounidenses en un contexto de abierta confrontación con la OTAN. No obstante, el Kremlin declaró entonces que seguiría respetando los límites cuantitativos del pacto. Más tarde, en septiembre, Putin ofreció seguir ajustándose a los topes del Nuevo START por un año adicional, a fin de dar tiempo para negociar un acuerdo sucesor, advirtiendo que la falta de marco podía resultar desestabilizadora y fomentar la proliferación nuclear.
El Nuevo START se inscribe en una serie de tratados bilaterales de control y reducción de armas que Estados Unidos y Rusia fueron abandonando en las últimas décadas. Trump ha expresado que desea mantener límites sobre los arsenales nucleares, pero insiste en que cualquier nuevo instrumento incluya a China. “China debería ser parte del acuerdo”, declaró en una entrevista reciente. Pekín, por su parte, argumenta que su capacidad nuclear no es comparable a la de Washington y Moscú y que no participará en negociaciones de desarme en la actual etapa.
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El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, lamentó la expiración del tratado y reiteró que el arsenal nuclear de su país es de menor magnitud. Además, instó a Estados Unidos a reanudar el diálogo con Rusia y a responder positivamente a la propuesta de Moscú de seguir observando, de facto, los límites fundamentales del Nuevo START. Con el fin formal del pacto, el futuro del control nuclear estratégico queda abierto a nuevas negociaciones o a un escenario de mayor incertidumbre, en el que las decisiones de Washington, Moscú y Pekín serán determinantes para la estabilidad global.
Fuente: Clarín
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