Papa Francisco. FABIO FRUSTACI
Nuevos documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelan una trama internacional impactante. El fallecido Jeffrey Epstein y el exestratega Steve Bannon mantuvieron comunicaciones secretas en 2019. Ambos discutieron financiar organizaciones católicas para incursionar en el Vaticano. La intención final era deponer al papa Francisco de su cargo.
Bannon escribió a Epstein mensajes directos con la frase explícita: “Derribemos a Francisco”. Además, el plan contemplaba ataques coordinados contra otras figuras de relevancia mundial. Entre los objetivos figuraban Hillary Clinton, Bill Clinton y el presidente de China, Xi Jinping. La Unión Europea también era una entidad a desacreditar por este grupo.
Bannon fue jefe de estrategia en la Casa Blanca hasta el año 2017. Se le considera una figura clave en el ascenso político de Donald Trump. Actualmente utiliza su pódcast “The War Room” para ejercer gran influencia política. Su postura ideológica se define como nacionalista de derecha y de corte católico conservador.
Este sector critica las ideas impulsadas por el Sumo Pontífice argentino desde Roma. Algunos círculos cercanos a Bannon tildan al Papa de comunista de forma frecuente. Por lo tanto, el financiamiento buscaba socavar la autoridad papal mediante propaganda mediática. Sin embargo, los detalles operativos de la conspiración todavía no son totalmente públicos.
La desclasificación incluyó un video de una larga entrevista entre Bannon y Epstein. En el registro se observa una relación mucho más cercana entre ambos protagonistas. Ellos conversan sobre política global y economía de manera fluida y familiar. Este material reavivó el debate sobre el alcance real de las conexiones de Epstein.
Los archivos también confirman intercambios entre el financista y el multimillonario Elon Musk. Musk le escribió en 2013 para coordinar una visita a propiedades del Caribe. Por su parte, el Departamento de Justicia publicó tres millones de páginas de evidencia. El paquete incluye 2.000 videos y unas 180.000 imágenes relacionadas al caso.
Legisladores y víctimas criticaron la gestión de estos documentos por parte del Gobierno. Las quejas apuntan a demoras excesivas y redacciones defectuosas en los informes publicados. Se denunció la exposición involuntaria de nombres de sobrevivientes, incluyendo a menores. Por ello, miles de archivos fueron retirados para una revisión de seguridad.
Donald Trump se pronunció sobre el caso este lunes desde la Casa Blanca. El mandatario sugirió que la Justicia debería dejar de lado la investigación sobre Epstein. Además, el presidente negó nuevamente cualquier tipo de implicación personal con el pedófilo. Su declaración añade mayor tensión política a la divulgación de estos archivos sensibles.
La revelación sobre el Vaticano expone una faceta desconocida de las operaciones de Epstein. El uso de fondos privados para desestabilizar instituciones religiosas representa un giro inusual. Mientras tanto, la justicia estadounidense continúa procesando el vasto material recopilado.
Fuente: Clarín
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