Trata de personas. Foto: DGCS Unam.
El problema de la trata de personas continúa generando miles de “víctimas invisibles” en Paraguay. Así lo admitió la fiscala Carina Sánchez, representante de la unidad especializada contra este flagelo. La declaración ocurrió durante la Jornada Mundial de Oración y Sensibilización contra este delito global. Este contexto permitió un análisis profundo sobre la actual situación judicial y social del país.
La Iglesia Católica también expresó su preocupación durante la homilía en la Basílica de Caacupé. Los líderes religiosos resaltaron la ausencia de respuestas efectivas por parte del Estado paraguayo. Señalaron que la sociedad todavía carece de una conciencia suficiente sobre este grave problema. Por lo tanto, las víctimas permanecen en un estado de vulnerabilidad extrema y sin apoyo institucional.
La fiscala Sánchez explicó que el país cuenta con una ley integral sólida. Esta normativa cumple con los estándares internacionales para la persecución de los criminales. Sin embargo, la funcionaria reconoció que la existencia de la ley no detiene el delito. El principal desafío para las autoridades sigue siendo la prevención de estos hechos en las comunidades.
El Ministerio Público admite la falta de estadísticas específicas sobre el número total de afectados. Existen miles de personas que forman parte de estas redes criminales sin ser detectadas. Estas víctimas invisibles sufren en silencio mientras las organizaciones delictivas operan en las sombras. Además, es necesario fortalecer los mecanismos de identificación de las fuerzas de seguridad interna.
La cooperación internacional es otro punto complejo para los investigadores judiciales actuales. Muchos casos son reportados en países lejanos como Polonia, Japón o el continente africano. Paraguay no posee representación diplomática en varias de estas regiones específicas. Esta situación dificulta la gestión de asistencia legal y el rescate inmediato de los compatriotas afectados.
Las falsas ofertas de trabajo siguen siendo el principal gancho de las organizaciones criminales. Los captadores aprovechan las necesidades económicas y la falta de información de las personas. Algunas víctimas deciden viajar a Europa sin conocer siquiera la ciudad de Asunción. Esta falta de conocimiento local facilita el control y la manipulación por parte de los tratantes.
El padre Leoncito Vallejos Benítez describió la trata como una forma inhumana de comercio. Durante su intervención, mencionó que los afectados sufren explotación laboral y sexual en diversas regiones. Citó ejemplos recientes de paraguayos rescatados de plantaciones rurales en el territorio brasileño. Estas personas fueron víctimas de engaños mediante redes sociales y falsas propuestas profesionales.
El papa León XIV se sumó al llamado de sensibilización con un fuerte mensaje global. El Pontífice instó a todas las naciones a poner fin a este grave crimen contra la humanidad. Sostuvo que la paz solo comienza cuando la dignidad humana es una realidad para todos. Su mensaje busca movilizar a los gobiernos para proteger a quienes pierden su libertad.
La situación actual exige un compromiso más firme de las distintas instituciones estatales paraguayas. La prevención debe ser el eje central de la política pública para combatir este flagelo. Las autoridades y la comunidad deben trabajar juntas para identificar a quienes aún son invisibles. Solo así Paraguay podrá reducir las altas cifras de este negocio criminal que destruye familias.
Fuente: Última Hora
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