Foto: REUTERS/Mohammed Azakir
La ciudad libanesa de Trípoli volvió a ser escenario de una tragedia. El colapso de un edificio residencial en el barrio de Bab al-Tabbaneh dejó al menos 14 personas fallecidas, según confirmaron las autoridades tras el cierre de las labores de búsqueda y rescate. La zona es una de las más empobrecidas de la ciudad y se caracteriza por viviendas precarias y estructuras con años de deterioro.
El jefe de la Defensa Civil, Imad Khreish, informó que los operativos concluyeron el lunes. Detalló que ocho personas lograron ser rescatadas con vida, mientras que otras 14 murieron luego de quedar atrapadas bajo los escombros. Al momento del derrumbe, unas 22 personas se encontraban dentro del edificio.
La construcción estaba compuesta por dos bloques, cada uno con seis apartamentos. Tras el colapso, las fuerzas de seguridad procedieron a evacuar de manera preventiva los edificios vecinos, ante el riesgo de nuevos derrumbes. Las autoridades advirtieron que las estructuras cercanas presentan condiciones similares de deterioro y representan un peligro para sus ocupantes.
Ante la gravedad de la situación, el alcalde de Trípoli, Abdel Hamid Karimeh, declaró a la ciudad como “zona afectada por desastres”. La medida responde a la existencia de numerosos edificios inseguros que, según alertó, ponen en riesgo la vida de miles de personas. El funcionario remarcó la necesidad urgente de intervenir en los barrios más vulnerables.
Este episodio se suma a otro derrumbe mortal ocurrido a finales del mes pasado en la misma ciudad. En aquella oportunidad, las autoridades libanesas informaron que al menos 105 edificios debían ser notificados de manera inmediata para que sus residentes evacuaran. Sin embargo, muchos de esos inmuebles continúan habitados pese al peligro estructural.
El trasfondo de la crisis es profundo. El Líbano arrastra desde hace años un grave problema habitacional, marcado por construcciones ilegales y la falta de controles efectivos. Numerosos edificios fueron levantados sin permisos durante la guerra civil, entre 1975 y 1990, y otros fueron ampliados sin supervisión técnica.
En 2024, Amnistía Internacional ya había advertido que miles de personas seguían viviendo en edificaciones inseguras en Trípoli, incluso después del terremoto de 2023, que debilitó aún más muchas estructuras. Los recientes derrumbes reavivaron el malestar social y derivaron en protestas y sentadas, con reclamos directos a las autoridades por presunta negligencia y la falta de medidas preventivas.
Fuente: Infobae
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