Foto: Getty Images.
Benjamín Netanyahu llegará hoy a Washington. Mañana se reunirá con Donald Trump en la Casa Blanca. El objetivo es recomponer un vínculo diplomático que se dañó en las últimas semanas, en medio de diferencias sobre Irán y la llamada Junta de la Paz.
Trump impulsa un acuerdo con Irán. La idea incluye contener su proyecto nuclear y acortar el rango de sus misiles balísticos. Sin embargo, Netanyahu sostiene que Irán no es confiable. Por eso pedirá un “ataque relámpago” para terminar con la capacidad nuclear y bélica de Teherán.
Netanyahu libró una guerra contra Irán para destruir su proyecto nuclear. Estados Unidos apoyó esa ofensiva cuando Teherán ya estaba bajo asedio enemigo. En esa oportunidad, Trump anunció que la capacidad atómica iraní había quedado diezmada. Meses después, el régimen de los Ayatollahs inició la reconstrucción de sus instalaciones.
La semana pasada, Steve Witkoff y Jared Kushner se reunieron con Netanyahu en Jerusalén. La gestión terminó en un callejón sin salida. Al cerrar el encuentro, el gobierno israelí explicitó su postura: “Irán ha demostrado una y otra vez que no se puede confiar en sus promesas”. Luego, Netanyahu confirmó el viaje a Washington.
Además, el desacuerdo se profundiza por la Junta de la Paz. Trump incluyó a Turquía y Qatar, dos enemigos regionales de Israel. En este contexto, Netanyahu no planea sumarse al foro multilateral. La Casa Blanca, según el texto base, mantiene presiones constantes para que participe.
Cuando se firmaron las actas constitutivas en Davos, Israel no envió representantes. Tampoco prevé asistir a la primera sesión formal, convocada para la semana próxima en Washington. La Junta surgió por una decisión del Consejo de Seguridad de la ONU. Su objetivo es ejecutar una hoja de ruta para la reconstrucción de Gaza.
Por otro lado, los tironeos se agravaron por la decisión israelí de avanzar sobre Cisjordania. Netanyahu puso en jaque los Acuerdos de Oslo, y abrió una agenda que podría derivar en anexión. Turquía, Qatar, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita rechazaron esa posición. Trump aún no fijó postura pública, y el vínculo personal que tiene con Netanyahu de treinta años enfrentará un nuevo test de resistencia.
Fuente: Infobae
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