Marco Ferreira impulsa una transformación institucional que busca convertir la biblioteca en refugio para lectores.
Marco Augusto Ferreira asumió la dirección de la Biblioteca Nacional del Paraguay con una mirada de escritor. No llegó desde una lógica administrativa clásica. Llegó con la experiencia de alguien que conoce el circuito del libro. Además, sostiene que el país puede organizar su industria editorial.
Abogado de formación y narrador por vocación. Construyó disciplina con un entrenamiento diario de escritura. Escribía entre 1.500 y 2.000 palabras por día. Publicó cuatro libros, vendió miles de ejemplares y obtuvo premios tanto nacionales cómo internacionales. También participó del proceso que derivó en la Ley del Libro, promulgada en 2023.
Ferreira afirmó: “Siempre trabajé con la idea de que el escritor paraguayo puede vivir del libro si la industria se organiza”. Desde la Sociedad de Escritores del Paraguay integró la comisión directiva. Allí impulsó contratos más justos y negociaciones con el Estado. Además, defendió una visión regional, vinculada al espacio chaqueño-guaraní.
En 2025, la Secretaría Nacional de Cultura le propuso asumir la dirección de la Biblioteca Nacional. Ferreira explicó su decisión con una frase: “Sentí que estaba preparado. Y aquello que no supiera, podía aprenderlo”. Esa experiencia gremial y empresarial aparece como parte de su base de gestión. Por lo tanto, su enfoque combina acervo, lectores y políticas públicas.
Ferreira plantea resignificar la identidad del espacio. Dijo: “Debe percibirse como un refugio”. Propone un lugar abierto y luminoso, rodeado de naturaleza. Además, la Biblioteca cumple un papel estratégico como parte del Consejo Nacional del Libro (Conalib). También coordina la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. Según explicó, “somos guardianes del acervo, pero también mediadores entre el lector y el libro”.
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El desafío es doble. Por un lado, preservar periódicos históricos y colecciones patrimoniales, algunas desde el siglo XVI. Por otro lado, ampliar accesibilidad, digitalización y expansión territorial. En 2026, la figura central de promoción será Josefina Plá. Además, se anuncian colecciones especiales, como la de Augusto Casola, con obras sobre misticismo y ocultismo.
Ferreira presenta la tecnología como aliada. La digitalización permite acceso remoto para investigadores. Eso se plantea con respeto a derechos de autor. Sin embargo, insiste en el valor del papel. “El libro antiguo, el papel, el silencio compartido, eso no se reemplaza”, señaló. Además, busca integrar a Paraguay en redes como CERLALC, IFLA, Abinia e Iberbibliotecas.
Uno de los programas visibles es Sábados de lectura. La propuesta apunta a recuperar el placer de leer. Invita a familias completas, incluso con mascotas. Además, ofrece espacios para primera infancia con estanterías adaptadas. También incluye libros para disléxicos, braille y audiolibros.
“El objetivo no es imponer el hábito, sino que quieran volver”, afirmó. A corto plazo, se plantea ampliar horarios y abrir regularmente los sábados. A mediano plazo, proyecta auditorios, salas de cine y programas de lectura en cárceles y comunidades.
También propone una Biblioteca Nacional Digital de Literatura Contemporánea con regalías. “El Paraguay publicó 1.355 libros en 2025. La pregunta es: ¿tenemos lectores para todos esos libros?”, planteó.
Fuente: Última Hora
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