Confianza del consumidor sube, pero el ahorro se estanca

El arranque de 2026 presenta un panorama mixto para la economía de los hogares en Paraguay. Según el Banco Central del Paraguay (BCP), el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) registró un leve repunte. El indicador se ubicó en un 55,34 % durante el mes de enero. Esta cifra es superior al registro del mes anterior, aunque se mantiene por debajo del nivel observado hace un año. El mercado local muestra así una mejora mensual moderada, pero con cautela en la comparación interanual.

Un dato crítico resalta en los resultados de la encuesta oficial del organismo financiero. Solo un 26,75 % de los encuestados afirmó tener capacidad de ahorro en la actualidad. Esto implica que más del 73 % de los paraguayos no cuenta con margen financiero excedente. Al analizar los componentes, el Índice de Situación Económica evidenció una recuperación respecto a diciembre. En contraste, el Índice de Expectativas Económicas mostró un repunte más marcado, sugiriendo un optimismo contenido hacia el futuro inmediato.

Por el lado del consumo masivo, la adquisición de bienes durables presentó retrocesos mensuales significativos. Esta tendencia a la baja se observó en casi todas las categorías de productos. La única excepción registrada fueron los electrodomésticos, que mostraron una ligera recuperación en la comparación interanual. El resto de los rubros sigue afectado por una menor intención de compra entre los ciudadanos. Esta dinámica refleja una postura defensiva del consumidor frente a la incertidumbre de los precios internos.

¿Qué factores impulsan la inflación actual?

La inflación de enero de 2026 fue del 0,8 %, una cifra inferior al 1,3 % del año previo. Por lo tanto, la inflación interanual se sitúa en un 2,4 %, mostrando una desaceleración general. Sin embargo, las subas de precios se concentran principalmente en los alimentos y servicios básicos. Dentro de este grupo, destacan los aumentos en hortalizas, bebidas no alcohólicas y, especialmente, las carnes. Según los frigoríficos, estas variaciones responden estrictamente a una cuestión de demanda del mercado.

En el rubro cárnico, los mayores incrementos afectaron a los cortes vacunos de consumo popular. Este fenómeno se asocia a una menor oferta local debido al dinamismo de las exportaciones. El Gobierno intentó contener la disparada de precios mediante la apertura de importaciones de Brasil y Argentina. No obstante, esta estrategia no logró frenar el encarecimiento de la proteína en las góndolas locales. A su vez, las carnes porcinas y los embutidos también subieron de precio como bienes sustitutos.

¿Cómo se comporta el mercado de bienes importados?

La inflación núcleo, que excluye productos estacionales, también mostró una desaceleración frente a los registros de 2025. Algunos bienes importados y determinados combustibles contribuyeron a moderar el impacto inflacionario general del mes. Sin embargo, el peso de la canasta básica familiar sigue siendo el principal desafío para el bolsillo ciudadano. El dinamismo exportador, aunque positivo para la macroeconomía, ejerce una presión directa sobre los precios de los productos de consumo masivo interno.

El informe concluye que, aunque existe una visión más optimista, la realidad financiera es ajustada. La brecha entre la confianza declarada y la capacidad real de ahorro sigue siendo muy amplia. Por ello, el consumo de bienes de largo plazo se mantiene rezagado en comparación con otros periodos. La estabilidad de la moneda y la baja inflación interanual ofrecen un respiro al Banco Central. No obstante, la microeconomía familiar continúa condicionada por el costo de los alimentos esenciales y la falta de excedentes.

Fuente: LPO

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