Miércoles de Ceniza. Foto: Arzobispado.
La Iglesia Católica celebra hoy el Miércoles de Ceniza, una fecha que marca oficialmente el inicio del tiempo litúrgico de la Cuaresma. Durante los próximos cuarenta días, los fieles se sumergen en un periodo de preparación espiritual enfocado en la Semana Santa. Este trayecto busca invitar a la comunidad a vivir los pilares del ayuno, la oración y la limosna con mayor intensidad. Es un tiempo donde la liturgia se vuelca a contemplar los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús. La Iglesia busca así que sus miembros lleguen renovados a la fiesta más importante del calendario cristiano.
En este marco, los católicos son convocados a una profunda conversión personal y espiritual. Este llamado implica transformar el pensamiento y el corazón para alinearlos con el modelo de vida de Cristo. La Iglesia exhorta a vivir este espíritu de renovación desde el primer momento de la liturgia de hoy. El celebrante marca la frente de cada creyente con la señal de la cruz utilizando ceniza. Mientras realiza este gesto, pronuncia la frase bíblica: «Convertíos y creed en el Evangelio». Este acto simbólico es la puerta de entrada a un camino de purificación y reflexión interna.
Asimismo, la liturgia ofrece una segunda fórmula: «acuérdate que eres polvo y al polvo volverás». Esta expresión bíblica pretende recordar a cada persona la caducidad y la fragilidad inherente a la vida humana. Es un recordatorio sobre el destino inevitable de la muerte y la importancia de vivir con trascendencia. Por lo tanto, el Miércoles de Ceniza no es solo un rito externo, sino una toma de conciencia sobre la existencia. Se busca que el fiel comprenda su propia vulnerabilidad frente a la eternidad propuesta por la fe cristiana. La ceniza simboliza así tanto el arrepentimiento como la esperanza pascual.
En su mensaje para este año 2026, el Papa León XIV subrayó la importancia de este itinerario espiritual. El Pontífice afirmó que la Cuaresma es una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor con mayor nitidez. “El itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para renovar la decisión de seguir a Cristo”, señaló el Santo Padre el pasado 13 de febrero. Según el líder de la Iglesia, se trata de recorrer con Jesús el camino que sube hacia Jerusalén. Allí es donde finalmente se cumple el misterio pascual que da sentido a la fe católica en todo el mundo.
Históricamente, el uso de las cenizas tiene raíces en las prácticas de penitencia pública de los primeros siglos. En aquel entonces, los fieles que buscaban la reconciliación eran salpicados con cenizas y vestían ropas de sayal. Muchas veces, debían permanecer apartados de la comunidad hasta el Jueves Santo para recibir el perdón de sus pecados. Las cenizas representaban una simbología potente que incluía la muerte, el pecado y la fragilidad del ser humano. Con el paso de los siglos, estas formas externas evolucionaron, pero mantuvieron su esencia dentro de la liturgia de la Iglesia.
Entre los siglos VIII y X, la práctica de la penitencia pública cayó en desuso en la cristiandad. Sin embargo, el rito de las cenizas sobrevivió al integrarse directamente en la misa como una marca del penitente. Actualmente, la liturgia ordena que las cenizas se obtengan quemando las palmas y olivos del Domingo de Ramos del año anterior. Este detalle refuerza la conexión entre el inicio de la Cuaresma y el triunfo de la entrada de Jesús a Jerusalén. Además, el sacerdote marca la frente con la cruz, recordando que el camino del cristiano está ligado al sacrificio redentor.
Debido a la gran afluencia de fieles, diversas parroquias han organizado múltiples horarios de misa para este miércoles. La Catedral Metropolitana de Asunción ha preparado cinco celebraciones: a las 6:00, 9:00, 11:00, 15:00 y 19:00 horas. Por su parte, el Santuario de Perpetuo Socorro ofrecerá seis misas para facilitar la participación ciudadana en distintos turnos. Los horarios allí son: 6:00, 7:00, 10:00, 16:00, 17:30 y 19:00. Otras comunidades, como María Auxiliadora, sumarán servicios de confesiones constantes cada media hora para quienes busquen el sacramento de la reconciliación.
El calendario litúrgico ya tiene marcadas las fechas clave para este año de celebraciones cristianas. El Domingo de Ramos se celebrará el 29 de marzo, dando inicio formal a la Semana Santa 2026. Los días santos centrales comenzarán el 2 de abril con el Jueves Santo, seguido por la Pasión el viernes 3 de abril. El Sábado de Gloria se vivirá la Solemne Vigilia Pascual el 4 de abril, culminando el proceso el domingo 5 de abril. Estas fechas representan el núcleo de la vida de fe para millones de católicos que inician hoy su preparación.
La Cuaresma se presenta así como un tiempo de pausa necesaria en el ajetreo de la vida cotidiana. Es una invitación a la sobriedad, a la reflexión y a la solidaridad a través de la limosna. Los cuarenta días recuerdan los periodos bíblicos de prueba y encuentro con Dios en el desierto. Por lo tanto, el Miércoles de Ceniza es un llamado a volver a lo esencial y a lo que verdaderamente importa. Cada fiel es libre de emprender este viaje interior que promete culminar en la alegría de la resurrección. La Iglesia abre sus puertas hoy para marcar el inicio de este camino sagrado.
Fuente: Megacadena/Extra
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