¿Nuevas formas de prevenir la miopía? Expertos lo aclaran

La evidencia científica disponible sugiere que más tiempo al aire libre y una gestión más inteligente del “trabajo de cerca” (lectura, estudio y pantallas) puede reducir el riesgo de desarrollar miopía en la infancia y ralentizar su progresión en muchos casos. No se trata de culpar a la tecnología. Es sobre no reemplezar el tiempo en exteriores.

La preocupación no es menor. Un metaanálisis publicado en el British Journal of Ophthalmology estimó que la miopía en niños y adolescentes pasó de 24,3% en 1990 a 35,8% en 2023, y proyecta un aumento hacia 2050, con cientos de millones de casos a nivel global. Esta tendencia se asocia a entornos urbanos, adolescencia y diferencias por sexo, según el mismo trabajo.

Tiempo al aire libre: por qué protege y cuánto se recomienda

Especialistas citados por The Guardian y por centros de investigación ocular en Australia sostienen que el tiempo en exteriores favorece un desarrollo ocular más saludable. La hipótesis más repetida apunta a la luz natural como estímulo para procesos biológicos vinculados al crecimiento del ojo, incluyendo la liberación de dopamina en la retina, que tendría un rol protector.

En términos prácticos, la recomendación más frecuente en la literatura divulgada es promover entre una y dos horas diarias al aire libre en niños y adolescentes. Esto no solo “saca” a los chicos de las pantallas, también obliga a alternar el enfoque hacia distancias largas, algo poco común en rutinas dominadas por tareas cercanas. Un estudio reciente en BJO también analizó el efecto del tiempo afuera en niños pre-miopes, reforzando el interés clínico de esta estrategia.

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Pantallas: el problema suele ser el reemplazo y el enfoque continuo

Los expertos advierten que el riesgo no se explica únicamente por “la pantalla” como objeto, sino por el tiempo prolongado de visión cercana y por la pérdida de actividades protectoras, como el juego al aire libre. Por eso, más que prohibiciones absolutas, el enfoque recomendado es limitar y ordenar el uso.

En prevención de fatiga ocular, una pauta ampliamente difundida es la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar 20 segundos a un punto situado a unos 6 metros. Mayo Clinic la recomienda como pausa para reducir el estrés visual del trabajo cercano. En la misma línea, la American Academy of Ophthalmology difunde orientaciones para el uso de pantallas en niños, con especial cuidado en edades tempranas.

En cuanto a síntomas de miopía, suelen incluir visión borrosa de lejos, necesidad de entrecerrar los ojos, dolores de cabeza y cansancio ocular, entre otros. Esa es una de las razones por las que los especialistas insisten en la detección temprana y en controles regulares, especialmente si hay antecedentes familiares.

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El mensaje es claro: por un lado, la salud visual depende de conductas modificables, como priorizar exteriores y cortar el enfoque cercano sostenido.

Por otro, el cuidado no termina en la infancia: la prevención y el tratamiento oportuno pueden marcar una diferencia importante, y organismos internacionales y voces médicas sostienen que una alta proporción de la pérdida visual es prevenible o tratable con intervenciones existentes.

Fuente: Infobae

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