Foto: GODOFREDO A. VÁSQUEZ / AP
Mark Zuckerberg declaró ante un tribunal federal en Los Ángeles para defender a Meta e Instagram de acusaciones de diseño deliberadamente adictivo para niños y adolescentes. Es la primera vez que el CEO testifica ante un jurado sobre seguridad infantil. El caso también incluye a YouTube.
El juicio gira en torno a una mujer de 20 años identificada como KGM. Ella sostiene que se volvió adicta a las redes desde niña. Afirma que el uso excesivo agravó su depresión, ansiedad e ideas suicidas. TikTok y Snapchat optaron por un acuerdo antes del inicio del proceso.
El punto central es si las empresas diseñaron funciones para “enganchar” a menores, pese a conocer riesgos psicológicos. Entre esas funciones se citan desplazamiento infinito, algoritmos personalizados y notificaciones. El resultado podría impactar en unos 1.600 casos similares en Estados Unidos. También podría derivar en indemnizaciones o cambios profundos en las plataformas.
Según el periodista Bobby Allyn, la pregunta legal es si las compañías son “legalmente culpables” por enganchar a jóvenes. La demanda busca probar qué sabían sobre daños y qué hicieron para ocultarlos. Además, intenta demostrar si el diseño fue deliberado y orientado a retener lo máximo posible a los menores.
En la sala, Zuckerberg respondió bajo juramento y se mostró a la defensiva, según el relato. Repitió frases como «Creo que me están malinterpretando,» y «Eso no es lo que dije en absoluto». También dijo: «Creo que estás interpretando este documento fuera de contexto». Su estrategia, según Allyn, fue evitar “momentos trampa” y cuestionar la lectura de documentos.
Allyn sostuvo que para los demandantes será “una batalla cuesta arriba”. Una cosa es señalar que las redes pueden agravar malestar mental. Otra es probar que lo causaron. El caso dependerá de cuánto crea el jurado que las plataformas causaron el daño alegado por KGM.
Un elemento clave es la Sección 230, una ley federal citada como escudo de la industria. Según Allyn, esa norma frenó grandes juicios durante años. En este caso, la estrategia apunta a otra vía. Se acusa a las plataformas de ser un “producto defectuoso”.
Esa tesis se compara con litigios contra el tabaco en los años 90. Allí se alegó que se apuntó a jóvenes y se los indujo al consumo. Aquí, el planteo equipara esas prácticas con el diseño de redes sociales. El veredicto, en consecuencia, puede fijar un precedente para la ola de casos en trámite.
Fuente: PBS News
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