Foto: Gentileza.
La autopsia practicada al niño Tobías Suárez confirmó que falleció por asfixia mecánica por sumersión. El médico forense del Ministerio Público, Pablo Lemir, sostuvo que se trató de una muerte “absolutamente prevenible”.
El cuerpo del niño, de 12 años, fue encontrado seis días después de haber sido arrastrado por un raudal en el barrio Tayazuapé de San Lorenzo. El hallazgo se produjo detrás del autódromo Rubén Dumot, ex-Aratirí, en cercanías del arroyo Yukyry, que desemboca en el lago Ypacaraí.
Según explicó Lemir en contacto con radio Monumental 1080 AM, la causa de muerte fue corroborada durante la autopsia. En la tráquea se observaron elementos sólidos en escasa cantidad, compatibles con agua mezclada con tierra.
El forense detalló que la asfixia por sumersión fue determinada por los hallazgos anatómicos. La presencia de material sólido en las vías respiratorias respaldó la conclusión médica. No se mencionaron otras patologías congénitas o adquiridas.
La identidad fue confirmada mediante estudios de odontología forense y antropología forense. Aunque pudo existir un reconocimiento inicial por parte del padre, el rostro no permitía identificación directa.
“Lo que se hace en estos casos, cuando ya no hay posibilidad de reconocimiento, es la individualización, que siempre es un parámetro científico”, explicó Lemir.
El médico forense sostuvo que no se trató de un hecho inevitable. “Hoy podemos decir que era una muerte absolutamente prevenible. No estamos hablando de un chico que tenía alguna patología congénita o adquirida”, expresó.
En ese sentido, agregó: “En este caso estamos hablando de una muerte prevenible y eso duele más todavía”. Lemir también reconoció que las muertes infantiles impactan de manera distinta en su labor profesional.
“Lo que más me toca siempre son los niños. Un adulto, para bien o para mal, llegó a hacer historia, llegó a desarrollar su ciclo, pero a los niños es como que se trunca una historia. Se cortó”, manifestó.
Fuente: ÚH
Esta web usa cookies.