Recluso condenado por “crimen por placer” muere en la Penitenciaría de Villarrica

El Ministerio de Justicia confirmó el fallecimiento de Isaías Raúl Torres dentro del sistema penitenciario. Este ciudadano argentino, de 36 años, cumplía una condena de 40 años de cárcel. Se encontraba recluido en la Penitenciaría Regional de Villarrica al momento de su muerte. Su nombre quedó marcado en la historia criminal por el asesinato del joven Agustín Bogado en 2014.

Torres recibió la pena máxima prevista en la legislación paraguaya tras un proceso judicial impactante. El Tribunal de Sentencia determinó que el homicidio fue ejecutado bajo una motivación escalofriante: el placer. Junto a él fue condenada Gissella Otto, quien también falleció en prisión durante el año 2018. Ambos compartían una dinámica de violencia extrema documentada a través de mensajes de texto.

El reporte oficial indica que el interno sufrió ayer jueves una descompensación repentina en su lugar de reclusión. Ante esta situación, el Servicio de Sanidad Penitenciaria intervino para brindarle asistencia inicial. Los agentes penitenciarios lo trasladaron al área de salud aproximadamente a las 20:10 horas. En ese instante, el médico de turno detectó un pulso yugular palpable, aunque muy débil.

¿Cuál fue el protocolo médico aplicado al recluso?

Debido a la gravedad del cuadro clínico, el personal activó de inmediato el protocolo de emergencia. Las autoridades dispusieron su traslado urgente al Hospital Regional de Villarrica para recibir atención especializada. Durante el trayecto, los paramédicos le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar básica sin interrupción. Sin embargo, los esfuerzos no lograron estabilizar sus signos vitales.

Al llegar al centro asistencial, los médicos de guardia realizaron una evaluación final del paciente. Minutos después de su ingreso, los profesionales confirmaron el fallecimiento del condenado. Tras el deceso, se notificó formalmente a la Fiscalía de turno y al médico forense. El cuerpo fue depositado en la morgue para las diligencias legales correspondientes por orden judicial.

¿Qué antecedentes marcaron la peligrosidad de Torres?

El caso de Torres y Otto horrorizó a la sociedad por la frialdad de sus actos. Según las pruebas del juicio, la pareja intercambiaba mensajes sobre el sufrimiento de su víctima. “Sentir ese último suspiro fue lo mejor”, citaba uno de los textos que incriminaron directamente a Torres. El crimen de Agustín Bogado no tuvo un móvil económico, sino una búsqueda de gratificación sádica.

Gisella Eliana Milea Otto e Isaías Raúl Torres.

El Ministerio de Justicia no ha detallado la causa específica del deceso hasta el momento. Las autoridades señalaron que la razón de la muerte se determinará mediante las actuaciones forenses pertinentes. Por ahora, se espera el resultado de la autopsia para descartar cualquier irregularidad en el penal. El proceso sigue los lineamientos establecidos para muertes bajo custodia estatal.

La desaparición física de Torres cierra un capítulo oscuro de la crónica roja. Con su muerte, ambos responsables del crimen de Bogado han fallecido antes de cumplir sus sentencias. La justicia paraguaya mantuvo a Torres bajo el régimen de máxima seguridad debido a su perfil psicopático. El expediente judicial ahora pasará a una etapa de cierre administrativo tras este reporte médico definitivo.

Fuente: Judiciales.net

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