Carmen de Lara Castro. Una ilustración de Leda Sostoa.
La historia del Paraguay guarda en sus páginas el nombre de Carmen Casco de Lara Castro. Ella nació en 1918 en una familia de profunda tradición liberal. Fue sobrina de Julia Miranda Cueto y del Mariscal Estigarribia. “Coca”, como la llamaban sus allegados, comprendió temprano que la política significaba dignidad humana.
Tras la Guerra Civil de 1947, su hogar se convirtió en un refugio estratégico. Allí recibía a los perseguidos políticos del país. Su agenda personal se transformó en la voz de quienes estaban silenciados en las prisiones. Esta labor humanitaria definió su carácter valiente frente al autoritarismo imperante en aquella época.
En los años 70, el régimen de Alfredo Stroessner controlaba cada aspecto de la vida pública. Hablar de reivindicaciones sociales era considerado un acto de traición al Estado. Sin embargo, Carmen de Lara Castro navegó esas aguas peligrosas con una entereza excepcional. Ella no temía enfrentar las estructuras más rígidas de la dictadura.
Como diputada por el Partido Liberal Radical, ella gestionó un cambio fundamental para la nación. En 1974, presentó el proyecto para instituir el 24 de febrero como el Día de la Mujer Paraguaya. Esta propuesta no fue un simple acto protocolar ni una festividad vacía de contenido.
Su enfoque buscaba resaltar el rol femenino en la reconstrucción nacional tras la guerra. Al elegir la fecha de la Primera Asamblea de Mujeres Americanas de 1867, envió un mensaje potente. Ella defendía que el desarrollo y la paz requerían la participación de las mujeres en decisiones clave.
La labor de esta lideresa trascendió las paredes del recinto parlamentario. Sus hitos más destacados incluyen:
Defensa de los Derechos Humanos: Fundó y presidió la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en 1967.
Igualdad Laboral: Creó en 1962 la asociación “Amparo a la Mujer”, logrando igualdad de salarios.
Concienciación Cívica: Dirigió la revista Kuñataí, un espacio de vanguardia para la formación política femenina.
Incluso bajo la estricta vigilancia de la dictadura, ella mantuvo sus valores cristianos y liberales. Su presencia en el penal de Emboscada era constante y necesaria para los reclutas civiles. Llevaba asistencia material y moral a los detenidos más antiguos de todo el continente americano.
Por estas acciones, el pueblo comenzó a llamarla con respeto como “La Señora Libertad”. Su resistencia civil se convirtió en un paradigma para las futuras generaciones de demócratas. Tras la caída del régimen en 1989, su labor continuó con la misma intensidad desde el Senado nacional.
Desde su banca parlamentaria, impulsó la derogación de las leyes 209 y 294. Ella calificaba a estos instrumentos jurídicos como “liberticidas” por amparar la persecución política sistemática. Su respaldo moral de décadas le otorgó la autoridad necesaria para desmantelar el aparato represivo legal.
En el marco de las conmemoraciones actuales, la figura de “Ña Coca” recibe hoy nuevos homenajes. Un grupo de activistas del movimiento Coherencia Liberal inaugura un mural en su memoria. El acto se realiza este 24 de febrero a las 08:00 en el local del PLRA.
La iniciativa es impulsada por el sector que postula a Marlene Orué a la presidencia del partido. El evento contará con la presencia de miembros del movimiento y diversos afiliados liberales. Las organizadoras consideran fundamental reivindicar a la histórica dirigente en el Día de la Mujer Paraguaya.
Carmen de Lara Castro falleció el 8 de mayo de 1993, pero su legado permanece vigente. Ella fue la estratega que llevó en alto la lucha por el derecho de las mujeres. Hoy, su rostro en un mural recordará que la democracia paraguaya tiene nombre de mujer.
“La calle es de la gente”, solía repetir Carmen con frecuencia en sus discursos públicos. Con cada expediente y cada palabra, cimentó las bases de la libertad que hoy disfruta el país. Su nombre quedó grabado como la arquitecta civil que institucionalizó el orgullo de ser mujer paraguaya.
Fuente: ABC Color
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