El legado del Mons. Juan Sinforiano Bogarín

El Arzobispado de Asunción recordó los 77 años del “nacimiento a la Vida Eterna” del Siervo de Dios Juan Sinforiano Bogarín, primer arzobispo de Asunción. La conmemoración resaltó su huella pastoral, social y cultural en la historia del Paraguay. Bogarín falleció el viernes 25 de febrero de 1949, a las 14:15, según relata la crónica histórica.

El texto lo presenta como “imagen viva del buen pastor” y recoge apelativos con los que fue identificado en su tiempo. Entre ellos, “Ángel de la paz, apóstol misionero, lucero del Paraguay, reconstructor moral de la nación”. La reseña repasa hitos de su misión y lo ubica como figura de referencia en momentos de alta tensión nacional.

Los datos citados dimensionan su trabajo pastoral: recorrió 48.425 kilómetros en giras, bendijo 10.928 matrimonios e impartió 553.067 confirmaciones. Además, pronunció 4.055 conferencias doctrinales y escribió 66 cartas pastorales. Para el Arzobispado, esas cifras reflejan el alcance de su entrega apostólica en distintas etapas.

Su profunda vocación

Juan Sinforiano Bogarín González nació el 21 de agosto de 1863 en Ñanduruguá, cerca de la capilla de Mbuyapey. Quedó huérfano desde niño y en 1880 ingresó al Seminario como becado, con 17 años.

Fue ordenado sacerdote el 24 de febrero de 1886. El 21 de setiembre de 1894, El Papa León XIII lo eligió obispo diocesano. Fue consagrado el 3 de febrero de 1895, con 31 años, como el más joven de los obispos americanos, y su memoria se preserva en el Archivo Arquidiocesano de Asunción.

Su rol en crisis políticas y en la Guerra del Chaco

En años de crisis política y social, se recuerda que condenó “la violencia, el sectarismo y la intolerancia”. Durante la Guerra del Chaco, fue descrito como “el paño de lágrimas de tantas madres paraguayas”. Respondió personalmente a pedidos de noticias y protección para prisioneros, en un contexto de angustia extendida.

Tras la Guerra Civil de 1947, sus últimas exhortaciones fueron en favor de “la paz” y del “desarme espiritual”.

Familia, formación del clero y un Arzobispado consolidado

Como defensor de la familia, “se opuso victoriosamente” a un proyecto de ley sobre el divorcio, al que calificaba como “desgracia” para la sociedad, la mujer y los hijos. En visitas pastorales, legalizó millares de uniones de hecho y exhortó a fortalecer el hogar cristiano. También impulsó vocaciones y consolidó el Seminario Conciliar con la obra Pro Seminario, vinculada al edificio hoy conocido como Ex Seminario Metropolitano.

En 1928, fue participe de un momento cumbre de la historia religiosa del país: se creó la Provincia Eclesiástica del Paraguay y Asunción fue elevada a Arzobispado. El 15 de agosto de 1930 recibió el palio arzobispal, consolidando la independencia jerárquica de la Iglesia paraguaya. En lo cultural, se menciona su amor por la historia nacional y la formación de un museo patrimonial, bajo la síntesis “Dios y patria”.

Fuente: Última Hora

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