La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, el presidente de Argentina, Javier Milei, y el presidente de Uruguay, Yamandu Orsi, se saludan, después de que las autoridades de la Unión Europea y el bloque sudamericano Mercosur firmaran un acuerdo de libre comercio, poniendo fin a más de 25 años de negociaciones, en Asunción, Paraguay, el 17 de enero de 2026. REUTERS/Cesar Olmedo
Argentina y Uruguay dieron recientemente un paso decisivo hacia la integración económica regional. Ambas naciones ratificaron formalmente el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Este tratado busca crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Las aprobaciones legislativas señalan un compromiso claro del bloque suramericano. De esta forma, se pretenden fortalecer los lazos con el Viejo Continente.
La Cámara de Representantes de Uruguay aprobó el documento este jueves. Este voto convirtió a Uruguay en el primer país del bloque en completar la ratificación formal. La decisión recibió un respaldo abrumador con 91 votos a favor y solo dos en contra. Legisladores del oficialismo y de la oposición respaldaron la medida histórica. Este consenso destaca la prioridad estratégica del tratado internacional.
Argentina siguió el mismo camino poco después en su propio cuerpo legislativo. El Senado completó el trámite necesario este jueves para validar el tratado. El conteo final mostró 69 votos a favor y tres en contra de la propuesta. En consecuencia, el país se convirtió en el segundo miembro del bloque regional en autorizar el pacto. Este movimiento refuerza el impulso regional para la asociación comercial.
El acuerdo apunta a un mercado masivo de más de 700 millones de personas. Representa aproximadamente el 30 % del Producto Bruto Interno mundial. Además, cubre cerca del 35 % del volumen total del comercio internacional. Este pacto eliminará aranceles en más del 90 % del comercio bilateral. Tal reducción busca estimular el crecimiento en diversos sectores productivos.
El proceso para construir este espacio económico ha durado veinticinco años. Culminó con la firma oficial en Asunción el pasado 17 de enero. Anteriormente, las partes cerraron la etapa de negociación durante la cumbre de Montevideo en diciembre. Ursula von der Leyen asistió a ese encuentro para finalizar el largo recorrido diplomático. Esta cumbre marcó un punto de giro histórico para ambos continentes.
Otros miembros del Mercosur también avanzan hacia la ratificación final. En Brasil, la Cámara de Diputados ya otorgó su aprobación inicial. Se espera que el Senado revise el texto en los próximos días. Mientras tanto, el Parlamento paraguayo tiene actualmente el documento pendiente para su tratamiento definitivo. Todos los socios buscan alinear sus leyes internas con los compromisos internacionales.
El canciller uruguayo, Mario Lubetkin, destacó la trascendencia de estos avances legislativos. Resaltó el «extraordinary weight» que recae sobre las autoridades responsables de la implementación. Lubetkin también mencionó que la «construction» del acuerdo requerirá ajustes específicos. Estos cambios ayudarán a los sectores productivos locales a adaptarse a las nuevas condiciones. Por lo tanto, los gobiernos deben gestionar la transición con cuidado.
Mientras Sudamérica avanza, el Parlamento Europeo mantiene el proceso en suspenso. Los eurodiputados enviaron el caso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Quieren verificar la validez legal del acuerdo antes de proceder. Esta medida ha frenado efectivamente el cronograma de ratificación europeo desde el 21 de enero. La seguridad jurídica sigue siendo una preocupación primordial para la Unión Europea.
Los sectores agrícolas en Europa siguen siendo la principal fuente de oposición política. Los agricultores temen el impacto de importar carne, arroz, miel y soja del Mercosur. En contraste, Europa espera exportar vehículos, maquinaria, quesos y vinos a los mercados suramericanos. Por lo tanto, la Comisión adoptó salvaguardas específicas para proteger a las industrias más vulnerables. Estas medidas buscan equilibrar los intereses de todos los actores involucrados.
La Comisión Europea todavía podría decidir aplicar el tratado de manera provisional. Ursula von der Leyen encabeza este esfuerzo para superar el actual congelamiento parlamentario. La entrada en vigor final dependerá de los fallos legales definitivos en Europa. Mientras tanto, las naciones del Mercosur continúan demostrando su postura unificada sobre la integración comercial global. Los próximos meses serán determinantes para el futuro del comercio mundial.
Fuente: Infobae
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