Los frecuentes y peligrosos raudales en la capital paraguaya no representan una consecuencia inevitable de los fenómenos climáticos actuales. El planificador urbano Marcelo Kublik sostiene que este fenómeno deriva directamente de un modelo de ciudad que sella el suelo constantemente. Según el experto, la impermeabilización masiva del terreno impide la absorción natural del agua en las zonas urbanas de Asunción.
Esta situación provoca que el caudal hídrico sea conducido exclusivamente por calles asfaltadas o pavimentadas durante las tormentas. Kublik explica que la topografía y la estructura de la ciudad permanecen inalterables mientras el volumen de escorrentía aumenta. Diversos profesionales coinciden en que estos dilemas estructurales terminan por repeler a potenciales inversores y nuevos emprendimientos locales.
El arquitecto y exconcejal Luis Boh refuerza esta visión técnica al analizar las causas profundas de la crisis hídrica. Boh afirma que el problema central reside en fijar la atención en los efectos y no en las causas. Para el profesional, la gestión municipal carece de una previsión adecuada y de una planificación a largo plazo.
¿Por qué falla la prevención en la infraestructura?
La dinámica recurrente en la administración de la ciudad prioriza lo urgente sobre lo estructural, según advierte el exconcejal. “Las causas implican previsión y planificación a largo plazo. Ese es el primer problema”, sentenció el arquitecto durante su análisis. Boh observa que faltan medidas compensatorias y mitigadoras que lleguen al fondo del problema antes de que ocurran los desastres.

El contraste con urbes que lograron equilibrio ambiental evidencia el retraso local en materia de procesos urbanos y conciencia social. En dichas ciudades se implementan medidas preventivas basadas en el conocimiento técnico y la sostenibilidad del entorno a mediano plazo. En cambio, el debate público asunceno suele reducirse a la instalación de cañerías y sumideros cuando el daño ya es total.
El impacto del asfalto en el clima de negocios
La revitalización del medioambiente como parte esencial del sistema hídrico es un factor que queda fuera de la discusión política. El exconcejal advierte que la proliferación de estaciones de servicio y estacionamientos eliminó casi todas las superficies absorbentes de la capital. “Hoy contamos con muchas estaciones de servicio, estacionamientos y cada vez más áreas asfaltadas. Eso genera raudales”, advirtió el profesional.
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Frente a este escenario, Boh sugiere la creación de espacios de absorción específica o reservorios transitorios en zonas de acumulación. Estas áreas verdes funcionarían como pulmones que retienen el agua hasta que las redes de desagüe recuperen su capacidad de conducción. Sin embargo, el arquitecto lamenta que en Paraguay no se apliquen estas soluciones propias de las denominadas ciudades inteligentes.
El entorno adverso para la transformación profunda incluye problemas de competencia, inseguridad jurídica, burocracia ineficiente y focos de corrupción institucional. Estos factores, señalados incluso por el Banco Mundial, impiden que el grado de inversión se traduzca en un clima de negocios real. Según Boh, la estabilidad financiera actual no resulta atractiva para el inversor si la infraestructura urbana básica sigue colapsada.
Fuente: Infonegocios







