Opama se opone a una eventual suba del pasaje. Foto: Karina Gómez.
La Organización de Pasajeros del Área Metropolitana de Asunción (Opama) sentó una postura firme este martes. El gremio rechaza cualquier intento de reajuste en los precios del transporte público. Esta reacción surge tras la presión ejercida por diversos sectores empresariales del rubro. Los transportistas solicitan un aumento debido a las variables económicas actuales del mercado. Sin embargo, los usuarios consideran que la calidad del servicio no justifica un incremento tarifario.
Actualmente, el costo del servicio convencional se mantiene en 2.300 guaraníes. Por otro lado, los pasajeros abonan 3.400 guaraníes por el servicio diferencial. Desde Opama lanzaron una consigna clara y directa para las autoridades nacionales. “Ni un guaraní debe subir el pasaje a los usuarios”, expresaron de manera tajante en su comunicado. Para la organización, castigar al ciudadano con una suba sería una medida totalmente injusta.
Empresarios de Cetrapam, Ucetrama y Fetram presentaron una nota formal ante el Viceministerio de Transporte. En el documento exigen actualizar la tarifa promedio del sistema metropolitano. Argumentan que el precio actual del combustible afecta severamente su operatividad diaria. Además, requieren la regularización inmediata del pago del subsidio estatal de febrero de 2026. Los transportistas buscan que el desembolso sea urgente y permanente para sostener sus actividades.
Opama sostiene que el Estado debe actuar como garante en este escenario de crisis. La organización manifiesta que el precio del gasoil no debe trasladarse al bolsillo del pasajero. Además, exigen que la mentada “economía de guerra” no afecte a quienes utilizan el transporte público. El Gobierno debe asegurar que los usuarios mantengan su capacidad de movilidad sin costos extras. Para los pasajeros, la suba del combustible es un riesgo que el fisco debe mitigar.
La organización criticó duramente la gestión actual del transporte a nivel nacional. Señalaron que las respuestas oficiales se limitan a buenos eslóganes publicitarios. Asimismo, afirmaron que las leyes vigentes terminan siendo simplemente “papel mojado” en la práctica. Estas normativas no logran mejorar la calidad de vida de miles de paraguayos. Por lo tanto, el malestar ciudadano crece ante la falta de soluciones reales y tangibles.
El reclamo de los usuarios también se enfoca en la eficiencia del sistema. Opama exige que el Estado garantice un aumento real en la frecuencia de los buses. Los pasajeros denuncian diariamente las largas esperas en las paradas del área metropolitana. Por ello, consideran inaceptable hablar de aumentos cuando el servicio sigue siendo deficiente. La prioridad debería ser mejorar la experiencia del viaje antes de discutir nuevos precios.
Los empresarios sostienen que el retraso en los subsidios complica el mantenimiento de las flotas. No obstante, Opama ve esto como una maniobra para presionar por una suba de tarifas. Según el gremio de usuarios, el Gobierno está siendo acorralado para castigar a los pasajeros. Sienten que los intereses del sector privado priman sobre el bienestar de la gente humilde. Esta tensión pone al Viceministerio de Transporte en una posición política muy delicada.
Finalmente, la organización de pasajeros espera que el precio del pasaje se mantenga congelado. La postura de “ni un guaraní más” busca proteger la economía de las familias trabajadoras.
Fuente: Última Hora
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