El hundimiento del Titanic ocurrió la noche del 14 de abril de 1912, cuando el transatlántico chocó contra un iceberg en el Atlántico Norte. El impacto provocó la muerte de más de 1.500 personas y convirtió el hecho en una de las mayores tragedias marítimas del siglo XX.
El RMS Titanic había partido desde Southampton el 10 de abril rumbo a Nueva York con más de 2.200 personas a bordo. Entre los pasajeros viajaban magnates, aristócratas e inmigrantes. También estaban el diseñador del barco y el dueño de la naviera White Star Line.
Durante la travesía, el buque recibió al menos seis advertencias sobre hielo en la ruta. Sin embargo, algunos mensajes no llegaron al puente de mando y otros fueron subestimados. A esto se sumaba un incendio en las calderas que había debilitado parte de la estructura.
La noche del accidente presentaba condiciones poco favorables para la navegación. No había luna y el mar estaba en calma. Esto dificultó detectar los icebergs. A las 23:40, el vigía Frederick Fleet divisó una masa de hielo frente a la proa.
El primer oficial William Murdoch ordenó virar y detener las máquinas. Sin embargo, la maniobra no fue suficiente. El impacto dañó cinco compartimentos estancos, superando la capacidad de resistencia del barco, según la Enciclopedia Britannica.
Tras la colisión, la evacuación se volvió caótica. El Titanic tenía botes salvavidas para solo 1.178 personas. Además, muchos partieron sin llenarse completamente. La falta de simulacros y la incredulidad inicial agravaron la situación.
A las 2:20 del 15 de abril, el barco se partió en dos y se hundió. La mayoría de las víctimas murió por hipotermia en aguas cercanas a –2 °C. El desastre impulsó reformas internacionales y derivó en el convenio SOLAS de 1914 sobre seguridad marítima.
Fuente: Infobae
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