Compra de productos en supermercados. El Nacional.
La cotización del dólar en Paraguay registró una caída acumulada del 22% durante los últimos doce meses. Sin embargo, esta tendencia a la baja en la moneda extranjera no se refleja en los precios de la canasta básica. Los consumidores perciben que los costos en las góndolas permanecen elevados, generando un desajuste entre la macroeconomía y el bolsillo ciudadano. Ante este escenario, representantes de la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu) y de la Comisión Nacional de la Competencia (Conacom) analizaron los factores que impiden un descenso real.
El sector supermercadista sostiene que su rol es el de un intermediario dentro de la cadena de comercialización. Los protagonistas de este ámbito financiero explican que existen estrategias comerciales y una estructura de costos que ralentizan el impacto del tipo de cambio. Esta situación importa porque afecta directamente el poder adquisitivo de la población en productos esenciales. Los proveedores, por su parte, mantienen precios de lista fijos a pesar del contexto cambiario favorable para las importaciones.
Gustavo Lezcano, presidente de la Capasu, detalló que los supermercados funcionan bajo la figura de “tomadores de precios”. Según el directivo, la institución que preside no tiene la potestad de fijar los valores de origen de los productos. “Nosotros somos tomadores de precios. Tenemos proveedores que nos venden los productos y nuestro trabajo es poner la góndola”, explicó Lezcano. De esta manera, el sector traslada la responsabilidad a las empresas que suministran las mercancías al detalle.
El titular de Capasu argumentó que los proveedores suelen justificar la falta de reducción en los precios mediante cuestiones de inventario. Muchas empresas alegan que aún poseen stock adquirido con un dólar más costoso. Además, Lezcano señaló que las firmas proveedoras actualmente gozan de una salud financiera que no les exige liquidar stock. Al no tener urgencia de generar caja inmediata, la presión competitiva para bajar los precios de lista desaparece en las marcas de primera línea.
Desde la óptica regulatoria, Rolando Díaz, miembro de la Conacom, planteó un análisis sobre el comportamiento de las empresas locales. Díaz expuso el concepto de “paralelismo consciente” como una de las causas del estancamiento de precios. En este escenario, las empresas no necesitan pactar directamente una estabilidad de costos de forma ilegal. Simplemente, los competidores se observan entre sí y deciden no realizar el primer movimiento hacia la baja para no reducir márgenes de ganancia.
“Miro que el otro no se mueve y digo que no es necesario que yo tampoco me mueva”, detalló Díaz. Esta comodidad empresarial perjudica directamente al consumidor paraguayo, quien no encuentra alternativas más económicas en el mercado formal. El representante de Conacom advirtió que esta falta de dinamismo es una señal de que la competencia no está funcionando. Cuando un actor no siente la amenaza de perder clientes ante otro, los precios tienden a permanecer estáticos.
Otro punto crítico identificado por la Conacom es el posible abuso de posición dominante en ciertos rubros. Si una empresa concentra una cuota de mercado significativa, los competidores menores carecen de fuerza para desafiar sus precios. Esto genera un efecto de anclaje donde el líder del sector dicta la pauta y los demás lo siguen. En un mercado sano, la caída del dólar debería incentivar a algún actor a bajar precios para captar mayor demanda.
Sin embargo, la capacidad de monitoreo de la Conacom se encuentra seriamente limitada por la falta de presupuesto. Rolando Díaz reveló que la Dirección de Investigación de la entidad cuenta con apenas dos personas para todo el país. Este reducido equipo debe supervisar prácticas anticompetitivas en diversos sectores de la economía nacional. La falta de recursos humanos y técnicos impide realizar un seguimiento riguroso que derive en sanciones efectivas para las empresas infractoras.
Díaz subrayó que no basta con tener leyes de competencia modernas para proteger al usuario final. Se requiere de una autoridad de competencia fuerte y con recursos suficientes para enfrentar a los grandes grupos económicos. La dinámica actual de los supermercados se limita a ofertas temporales en lugar de una baja generalizada de precios de lista. El proveedor reconoce descuentos por pocos días, pero el costo base del producto no experimenta cambios permanentes y estructurales.
Fuente: ABC Color
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