El fusil antiaéreo calibre punto 50 con el que mataron hace 10 años a Jorge Rafaat Toumani.
Jorge Rafaat Toumani, considerado el último “patrón de la frontera”, fue asesinado hace 10 años en Pedro Juan Caballero.
El hecho ocurrió el 15 de junio de 2016 en la frontera entre Paraguay y Brasil, donde el capo mantenía fuerte influencia criminal en Amambay y Ponta Porã. Su muerte marcó un quiebre en el control del crimen organizado en la región.
Rafaat, de nacionalidad brasileña pero con cédula paraguaya, tenía 56 años al momento de su muerte. Pese a una condena de 47 años en Brasil, se encontraba en libertad y residía en una fortaleza en Pedro Juan Caballero. Su influencia se extendía a ambos lados de la frontera.
Durante años fue conocido como el “patrón de la frontera” tras el debilitamiento de Fahd Jamil. Controlaba gran parte de los negocios ilegales en la zona. Incluso organizaciones criminales como el Primer Comando da Capital y el Comando Vermelho no tenían espacio en su territorio.
El dominio de Jorge Rafaat Toumani se basaba en el control absoluto de rutas y actividades ilícitas en Pedro Juan Caballero y Ponta Porã. También desplazó a grupos locales como la estructura vinculada a Jarvis Chimenes Pavão.
Sin embargo, su postura intransigente generó tensiones con otros capos del crimen organizado. Entre ellos surgió una alianza entre Jarvis Chimenes Pavão y un brasileño conocido como Galán, identificado con varias identidades falsas.
Según los registros, ambos habrían buscado desplazar a Rafaat del control fronterizo. La disputa por el territorio derivó en una escalada de violencia en la región.
El primer intento de asesinato ocurrió el 7 de marzo de 2016 en Pedro Juan Caballero. Sicarios utilizaron un camión blindado con armamento pesado, pero fueron repelidos por la seguridad del capo.
Tres meses después, el 15 de junio de 2016, se concretó el ataque final. Los sicarios utilizaron un fusil antiaéreo calibre punto 50 montado en una camioneta Toyota Fortuner.
El disparo fue realizado por Sergio Lima dos Santos, exagente de la Policía Militar de Brasil. El impacto atravesó el blindaje del vehículo de Rafaat, que viajaba escoltado por otras camionetas.
Tras el ataque, los guardaespaldas abandonaron la escena y el capo murió en su propio territorio. Su asesinato provocó el colapso inmediato de su estructura de poder.
Desde entonces, la frontera nunca volvió a tener un único líder criminal. Diversos intentos de ocupación fueron desarticulados por autoridades de Paraguay y Brasil.
Fuente: ABC Color
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