Nuevo salario mínimo genera descontento y temor a subas

La reciente decisión del presidente Santiago Peña de incrementar el salario mínimo legal generó una ola de reacciones negativas entre los trabajadores paraguayos. El Poder Ejecutivo decretó un reajuste directo del 5%, lo que representa una suba de G. 144.952 mensuales. De esta manera, el piso salarial vigente en la República superará los G. 3 millones a partir del próximo mes de julio.

A pesar de que el aumento salarial anunciado supera técnicamente la variación del Índice de Precios al Consumidor, los ciudadanos lo califican de insuficiente. Los trabajadores consultados sobre la avenida República Argentina señalaron que el monto fijado está lejos de cubrir las necesidades básicas de las familias. El descontento generalizado se fundamenta en los altos costos de la educación y el sustento diario.

Por otro lado, existe un fuerte temor hacia una inminente escalada inflacionaria en los productos de consumo masivo. Los empleados formales e informales manifestaron su preocupación debido a que cualquier reajuste termina siendo absorbido por los comercios.

¿Cómo afecta el nuevo salario mínimo a la canasta familiar?

«¿Qué pasa si sube el salario? La canasta familiar va a subir todo. No hay solución», lamentó una trabajadora afectada por la situación económica nacional. Los testimonios ciudadanos reflejan que el dinero mensual resulta insuficiente para cubrir compromisos básicos como la mensualidad escolar y la alimentación diaria de los hijos.

Ante la deficiencia de la educación pública paraguaya, muchos padres se ven obligados a recurrir a instituciones privadas, un factor que eleva drásticamente sus gastos fijos mensuales. Esta realidad de la canasta básica familiar profundiza el descontento y el escepticismo de los trabajadores hacia la efectividad real del nuevo decreto económico.

El drama de quienes perciben menos del piso legal

Asimismo, un sector importante de la población económicamente activa denunció que la medida gubernamental no tendrá ningún impacto real en sus finanzas. Muchos paraguayos admitieron que ni siquiera perciben el salario mínimo actual en sus respectivos puestos laborales. La dificultad para conseguir un empleo formal impide que los trabajadores puedan exigir el cumplimiento de la ley.

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Para este segmento desprotegido, el incremento salarial representa un perjuicio directo debido a la consecuente suba de los servicios esenciales. Los afectados coinciden en que los alquileres, víveres y pasajes subirán de precio de igual manera, golpeando sus deteriorados bolsillos. Previamente, la Conasam no logró acordar un porcentaje definitivo y los industriales rechazaron un aumento superior al IPC.

Fuente: ABC Color

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