El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una pausa temporal de cinco días en los ataques contra plantas de energía e infraestructura iraní. La decisión se produce tras lo que calificó como conversaciones “muy buenas y productivas” con Irán.
El anuncio fue difundido a través de su red social Truth Social. El mandatario sostuvo que los diálogos buscan una “resolución completa y total” del conflicto en Medio Oriente, en medio de una escalada militar sostenida.
Además, Trump indicó que el futuro de las hostilidades dependerá del avance de las negociaciones. Según explicó, la continuidad o no de los ataques estará “sujeta al éxito de las reuniones en curso” durante la semana.
Reacción inmediata de los mercados energéticos
Los mercados internacionales reaccionaron con rapidez tras el anuncio. Los precios del petróleo registraron una caída significativa en pocas horas, reflejando expectativas de desescalada del conflicto.
El crudo Brent descendió a 96 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate cayó a 84,37 dólares. Ambos indicadores venían de superar los 113 y 101 dólares respectivamente durante la jornada.
Trump: «Habrá una forma de cambio de régimen. Es un cambio automático. Estamos tratando con nueva gente, que es razonable. Quizá uno de ellos sea lo que buscamos» pic.twitter.com/eI3ssVno7W
— Negocios TV (@negocios_tv) March 23, 2026
Por lo tanto, la baja superó el 14% en algunos casos. Las bolsas europeas también cambiaron de tendencia y pasaron a terreno positivo hacia las 11:30 GMT, luego de pérdidas iniciales superiores al 2%.
Tensiones previas y amenazas cruzadas
La pausa se produce tras un contexto de alta tensión. Dos días antes, Trump había dado un ultimátum de 48 horas a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz.
Irán respondió con advertencias directas. La Guardia Revolucionaria amenazó con atacar centrales eléctricas vinculadas a bases estadounidenses, así como infraestructura económica y energética.
Asimismo, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, señaló que instalaciones de desalinización en países del Golfo podrían ser objetivos. Esto implicaría riesgos para el suministro de agua potable en zonas desérticas.
Impacto global del conflicto energético
El conflicto, que inició el 28 de febrero, ya supera las cuatro semanas. Ha dejado más de 2.000 muertos y múltiples daños en infraestructura energética en la región.
El estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético global, permanece restringido. Por esta vía transita cerca de una quinta parte del petróleo y gas del mundo.
En consecuencia, la Agencia Internacional de Energía advirtió sobre la peor crisis energética en décadas. Su director, Fatih Birol, alertó que “ningún país será inmune” si la situación persiste.
Las consecuencias ya son visibles en la industria global. El grupo surcoreano LG Chem anunció el cierre de una planta por interrupciones en el suministro de nafta.
Escenario militar y riesgos regionales
En paralelo, la situación militar continúa activa. Israel informó que inició una “ola de ataques a gran escala” contra infraestructura en Teherán.
Irán, por su parte, advirtió que podría minar el golfo Pérsico si sus costas son atacadas. Esta acción pondría en riesgo tanto a buques militares como a embarcaciones comerciales.
Desde el lado estadounidense, el jefe del Comando Central, almirante Brad Cooper, explicó que la estrategia apunta a neutralizar capacidades futuras. “Estamos eliminando la amenaza del futuro”, afirmó.
Además, el conflicto se expande hacia otros frentes. En Líbano, ataques contra Hezbollah han dejado más de 1.000 muertos y más de un millón de desplazados.
La pausa anunciada por Trump marca el primer indicio concreto de distensión. Sin embargo, su sostenibilidad dependerá del resultado de negociaciones aún sin detalles públicos.
Fuente: Infobae







