La invasión de orugas procesionarias del roble en Berlín afecta varios distritos residenciales de la capital alemana. El fenómeno obliga al cierre de espacios públicos y altera la vida cotidiana de los vecinos. La situación se concentra especialmente en el parque de Jungfernheide, en Charlottenburg-Wilmersdorf.
El hecho fue reportado por la agencia internacional Euronews. La presencia masiva de estos insectos tóxicos genera preocupación sanitaria. Autoridades locales y residentes advierten impactos directos en la salud y en la movilidad diaria.
Entre los más afectados se encuentran adultos mayores y niños. Las autoridades confirmaron cierres de instalaciones deportivas y áreas verdes. Vecinos reportan presencia de orugas en fachadas, vehículos y accesos a viviendas.
¿Cómo afecta la invasión de orugas procesionarias en Berlín?
El concejal de distrito, Nico Kaufmann, señaló que muchas personas mayores evitan salir de sus hogares. También indicó que varios niños presentan erupciones cutáneas asociadas al contacto con los insectos.
Según los reportes, los habitantes recurren a medicamentos como la cortisona para aliviar los síntomas. La situación genera preocupación por el alcance de la exposición en zonas residenciales.
Las autoridades sanitarias no han ejecutado acciones directas de control. Las orugas no son consideradas una plaga convencional, lo que limita las medidas de intervención oficial.
❗️ Invasão em Berlim: lagartas venenosas se espalham pela capital alemã
As lagartas processionárias do carvalho, conhecidas por seus pelos tóxicos, estão se espalhando rapidamente por diversas áreas de Berlim, informou a imprensa alemã.
O contato com elas pode causar… pic.twitter.com/cgz9iW6A5H
— Sputnik Brasil (@sputnik_brasil) June 7, 2026
Qué riesgos generan los pelos urticantes de las orugas
El principal peligro proviene de los pelos urticantes de la oruga procesionaria del roble. Estos contienen la proteína Thaumetopoein y se dispersan fácilmente por el viento.
El contacto puede provocar irritaciones, picor intenso, erupciones cutáneas, inflamación ocular y problemas respiratorios. Los efectos afectan tanto a niños como a adultos en las zonas expuestas.
El riesgo persiste incluso después de la desaparición de los insectos visibles. Los pelos permanecen activos en el ambiente, lo que prolonga la exposición en espacios urbanos.
Ante la falta de medidas oficiales, los vecinos iniciaron una petición colectiva. Solicitan un plan de protección para el parque de Jungfernheide y toda la ciudad.
La comunidad advierte que el problema no fue atendido de forma preventiva el año pasado. Ahora, exigen acciones urgentes para frenar el avance de las orugas y reducir el impacto sanitario.
Fuente: Infobae







