Iglesia se pronuncia a favor de labriegos

El monseñor Edmundo Valenzuela manifestó en su homilía que el sector campesinado es el más olvidado por el Estado y que la pobreza ha crecido considerablemente en el país.

Procesión. Foto: UH

Durante la misa realizada por Nuestra Señora de la Asunción y la conmemoración de los 480 años de fundación, el obispo expresó su preocupación por la pobreza que sufre Paraguay y otros problemas que deben ser solucionados.

“La pobreza extrema ha crecido en unas 850.000 personas, abandonadas a su suerte; la falta de distribución equitativa de la riqueza; la despreocupación a los problemas sociales”, indicando que se ha “globalizado la indiferencia”.

Respecto al contexto que se vive en la actualidad resaltó “¿no tenemos en mente la difícil situación de vida de unos 30% de la población paraguaya, que es campesina? ¿por qué a ellos no se les puede ayudar en su emergencia? ¿no se ha ayudado en otras emergencias a los transportistas, a los cañicultores, a los de la producción macro agraria?

“No parece justo retacearles su necesidad vital, aunque sabemos que existen varios argumentos muy válidos. Pero siempre hay caminos de solución adecuada para sus vidas y familias”, remarcó.

“La sociedad no puede perder a los campesinos, son parte esencial de nuestra historia y cultura. Hace falta, por el contrario, mayor atención a ellos, a sus familias, a su organización, a su educación agraria, a su vida solidaria y cooperativa, al engranaje de su producción y comercialización de los productos agrícolas, subrayó el monseñor.

Además enfatizó, “a los campesinos los debemos verlos como hermanos; ellos, como nosotros, buscan una vida más digna para sus familias y sus comunidades”.

Así también recordó la situación por la que atraviesa la Universidad Católica.

“Confiamos siempre que el camino de solución pase por la mesa de diálogo, en el respeto a la identidad y misión de la UC y a las normas legales del país”, sentenció, según informó Abc.