Libertad de prensa: La voz que no puede callar

En esta era de incertidumbre, persiste una verdad firme e inalterable: la libertad de prensa es la columna vertebral de una sociedad democrática. No es solo un derecho en el papel; es la voz de los sin voz, el escrutinio del poder y un espacio para la diversidad de pensamiento. Hoy, esta libertad está bajo amenaza y es nuestro deber defenderla con convicción.

El reciente fallo del Poder Judicial que restringe al empresario y productor televisivo Christian Chena, así como a sus medios de comunicación, en mencionar a una figura pública, señala una tendencia alarmante hacia la censura y la limitación de la libertad de expresión. Estas acciones, aunque disfrazadas de protección y respeto a la dignidad personal, no deben convertirse en herramientas para silenciar a la prensa.

La Constitución Nacional es clara al garantizar la libertad de expresión y prensa, solo limitada por responsabilidades post-evento. Esto significa que los medios tienen la libertad de informar, pero también la responsabilidad de hacerlo con ética y respeto. Sin embargo, estas restricciones recientemente impuestas por la justicia abren la puerta a la censura, lo que va en contra del espíritu de nuestra carta magna y de los principios democráticos.

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Una sentencia que restrinja la libertad de prensa suena como una advertencia, indicando un peligroso desliz hacia el autoritarismo. Paraguay, al igual que cualquier democracia, requiere de un sistema judicial que resguarde contra los abusos de poder, en lugar de silenciar a los medios de comunicación.

La Ley 5777, tiene una tarea esencial: salvaguardar a las mujeres de la violencia. Sin embargo, requiere una interpretación equilibrada que proteja estos derechos sin comprometer la libertad de prensa. La prensa no representa un privilegio exclusivo de los medios de comunicación, sino un derecho fundamental de toda la sociedad para acceder a información, formular preguntas y participar activamente en los debates públicos.

En la era digital, con la omnipresencia de las redes sociales, la diseminación de la información ha cambiado radicalmente. Esto exige una actualización constante de nuestras leyes y prácticas judiciales, asegurando que la libertad de expresión prevalezca incluso en el ciberespacio.

Defender la libertad de prensa es responsabilidad de todos: medios, periodistas, ciudadanos y autoridades. Como sociedad democrática, es nuestro deber asegurar que este derecho fundamental no sea erosionado por interpretaciones erróneas o intereses ocultos. La censura, en cualquier forma, es un paso atrás en nuestra marcha hacia una sociedad más justa y transparente.

Este es un momento crucial. Debemos permanecer alertas y comprometidos en proteger nuestra libertad de prensa. Es el momento de levantar nuestra voz, más fuerte que nunca, en defensa de este derecho esencial. Recordemos siempre: una prensa libre no es solo parte de una democracia; hace que la democracia sea posible.

Firmantes:

 Juan José Oteiza, Vivian Martínez, Lorena De La Cruz

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