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Estado paraguayo pide perdón por muerte y tortura de campesinos en 2003

En un acto de reconocimiento, el Estado paraguayo pidió disculpas públicas por la ejecución del campesino Eulalio Blanco y la tortura al dirigente Ernesto Benítez en 2003.

El Estado paraguayo realizó el acto de reconocimiento y disculpas públicas a Ernesto Benítez y Eulalio Blanco. Foto: Gentileza

En un acto de reconocimiento y disculpas públicas, el Estado paraguayo, representado por el ministro del Interior, Enrique Riera, se dirigió a los familiares del campesino Eulalio Blanco, ejecutado por un agente policial durante una manifestación en 2003, y al dirigente Ernesto Benítez, quien sufrió torturas a manos de la Policía tras su arresto en el mismo año. El evento tuvo lugar en el Instituto Superior de Educación Policial (Isepol) y se dividió en dos partes.

Durante la primera parte, Riera ofreció disculpas a la viuda de Blanco, doña Florentina, reconociendo que este acto no puede devolver la vida que le fue arrebatada arbitrariamente a su esposo, pero espera que contribuya a la reparación moral. En memoria de Eulalio, se dedicó un minuto de silencio y se hicieron sonar las trompetas. Agripino Agüero, en representación de los familiares de Blanco, recordó a Eulalio como un hombre trabajador que fue asesinado por reclamar sus derechos y reprochó que un delincuente criminal disfrazado de policía, no es policía.

En la segunda parte del acto, Riera se dirigió a Ernesto Benítez, lamentando no haber reaccionado antes y sosteniendo que las represiones durante la época de la dictadura eran explicables, pero son inaceptables en democracia. El ministro expresó su deseo de que nunca más haya demandas contra el Estado paraguayo por situaciones similares.

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Los hechos reconocidos en este acto corresponden a la represión policial ocurrida en junio de 2003 en Tava Guaraní, Departamento de San Pedro, donde Eulalio Blanco falleció y Ernesto Benítez fue sometido a torturas. Estos acontecimientos tuvieron lugar durante una manifestación de productores de cedrón en la región.

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El pedido de disculpas públicas por parte del Estado paraguayo, más de 20 años después de los hechos, busca reparar moralmente a las víctimas y sus familiares, reconociendo las violaciones de Derechos Humanos cometidas por agentes policiales. Este gesto sienta un precedente importante en la lucha contra la impunidad y la búsqueda de justicia para aquellos que han sufrido abusos por parte de las fuerzas de seguridad.

Fuente: Última Hora