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A los 72 años, doña Elma cumple su sueño de terminar el colegio: es la más aplicada de la clase

Doña Elma Eisenkolbl, de 72 años, volvió a estudiar tras quedar viuda. En Capiatá, cursa su último año de colegio y demuestra que nunca es tarde para aprender.

Elma tiene cuatro hijos y siete nietos, que están muy orgullosos de ella. Su nieto mayor la acompaña al colegio, caminando juntos mientras ella lleva su bastón. Foto: Gentileza

A los 72 años, doña Elma Eisenkolbl decidió volver al aula y cumplir un sueño que la vida le hizo posponer por décadas: terminar el colegio. Viuda y con el apoyo de sus hijos, tomó la decisión de retomar los estudios en el Centro de Educación Media para Personas Jóvenes y Adultas N.º 180 “Doctor Roberto L. Petit”, de Capiatá.

Con su uniforme impecable y una sonrisa que contagia, cada día llega al colegio con entusiasmo. En su curso es la mayor, pero también la más aplicada. “Yo me fui solo para averiguar y la directora me dijo: ‘¿Querés empezar hoy?’. Y me quedé”, contó entre risas.

Nacida en la colonia Thompson, recuerda que en su infancia no había colegios cercanos ni transporte disponible. “No había movimiento, no había colectivo, no había nada”, rememora. Por eso, solo alcanzó a terminar el sexto grado antes de asumir responsabilidades familiares.

Con el paso de los años, se convirtió en profesora de corte y confección, profesión que ejerció por casi cuatro décadas. Pero tras la muerte de su esposo, la soledad la impulsó a buscar un nuevo propósito. “Un día me puse a pensar y dije: ¿por qué no voy a retomar el colegio?”, recordó.

Sin avisar a nadie, fue hasta el centro educativo y se inscribió. Al subir una foto a su estado de WhatsApp, sus hijos se sorprendieron al verla de nuevo con uniforme escolar. Desde entonces, no ha faltado un solo día a clases y se prepara para rendir su último examen de Química.

Su nieto mayor, de 18 años, la acompaña cada jornada al colegio, orgulloso de su ejemplo. “No sé qué se me va a presentar después, pero quiero seguir enseñando costura. Trabajar ya no quiero, pero enseñar, sí”, expresó con esperanza.

“Estudiar es una terapia para el alma”

Doña Elma asegura que estudiar a su edad le devolvió vitalidad y motivación. “Le aconsejaría a cualquier persona adulta estudiar, porque te mantiene la mente activa. Para mí, es una terapia”, afirmó.

Fuente: EXTRA