Consumo de drogas “problemáticas”. Foto: ÚH.
El terapeuta Adriano Schuster califica la drogadicción en Paraguay como una epidemia instalada hace años. Según el experto, el noventa por ciento de la población tiene un familiar con problemas de consumo. Esta situación crítica provoca la pérdida sistemática de la salud, el empleo y los vínculos afectivos. Por lo tanto, el país atraviesa una crisis de vulnerabilidad extrema en materia de salud pública.
El consumo problemático de sustancias lícitas e ilícitas genera un aislamiento profundo en el paciente. Schuster resalta que el crac es particularmente devastador para el tejido social. En pocas semanas, el adicto pierde su capacidad de interactuar con el entorno. Sin embargo, existen usuarios funcionales que aún trabajan o estudian mientras consumen. La tendencia general es la degradación progresiva de la vida del afectado.
La demanda de internación en las comunidades terapéuticas fluctúa significativamente durante el año. Generalmente, enero registra el mayor número de solicitudes de ingreso en todo el país. Este fenómeno se vincula con la alta circulación de dinero durante las festividades de fin de año. Además, los meses de agosto y septiembre presentan otro pico importante de pacientes que buscan ayuda.
En contrapartida, las internaciones suelen disminuir durante la temporada de invierno. Schuster admite que no existe una explicación científica clara para este descenso estacional. No obstante, la saturación del sistema vuelve a ser crítica al inicio de cada nuevo ciclo anual. Actualmente, Paraguay solo cuenta con once centros de tratamiento habilitados por el Ministerio de Salud. Existen cuarenta y seis establecimientos, pero la mayoría carece de permisos oficiales.
Paraguay es el único país de la región sin financiamiento estatal para centros de tratamiento privados. Naciones como Argentina, Uruguay, Chile y Bolivia ya cuentan con este respaldo económico esencial. Schuster señala que esta carencia impide garantizar tratamientos de calidad para la población vulnerable. Por consiguiente, las instituciones privadas operan con recursos limitados y sin apoyo del Gobierno Nacional.
La Sociedad Paraguaya de Comunidades Terapéuticas ha presentado diversos proyectos a las autoridades. Sin embargo, las reuniones mantenidas hasta la fecha no han generado avances significativos. El país carece de un sistema de tratamiento efectivo y de fácil acceso para la ciudadanía. Por ello, la respuesta estatal sigue siendo insuficiente ante la gravedad de la crisis actual.
El Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura detectó serias fallas en centros públicos como el Centro Residencial de Deshabituación y Rehabilitación de Adicciones de Piribebuy (DITRES).
Las verificaciones revelaron una falta de capacitación profesional y escasa articulación entre las instituciones. Además, los equipos técnicos están compuestos mayoritariamente por enfermeros en lugar de especialistas ocupacionales. Esta composición del personal limita las posibilidades reales de rehabilitación integral para los pacientes.
Existe un desconocimiento profundo sobre el alcance del Plan Sumar entre los trabajadores del sector. La falta de integración de las intervenciones debilita el impacto de las políticas de salud pública. Se requiere un fortalecimiento inmediato del modelo de atención con un enfoque profesional. Solo así se podrá enfrentar con eficacia esta epidemia que carcome la sociedad paraguaya.
Fuente: Última Hora
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