Salud

Depresión laboral silenciosa: alerta de un especialista

La depresión funcional permite sostener la productividad laboral, pero provoca agotamiento profundo y retrasa la búsqueda de ayuda.

Depresión laboral, una condición que afecta a miles de trabajadores. Foto: referencial

Llegan a tiempo. Cumplen con sus tareas. Se muestran amables, hacen bromas, e incluso parecen tenerlo todo bajo control. Pero cuando termina el día, aparece el agotamiento, el vacío, y una tristeza que no se ve, pero pesa. Este cuadro tiene nombre: depresión funcional, también conocida como depresión laboral encubierta.

El doctor Aldo Castiglioni, jefe del programa de Psiquiatría del Ministerio de Salud, lo explicó en una entrevista con Unicanal. Alertó que se trata de un trastorno más común de lo que se cree, especialmente en ambientes laborales donde el estrés y la exigencia son constantes, y donde pedir ayuda todavía se percibe como una debilidad.

A diferencia de la imagen tradicional de la depresión —aislamiento, llanto, pérdida de productividad—, quienes sufren esta forma funcional siguen adelante como si nada. Trabajan, rinden, conversan. Pero ese esfuerzo por “mantener la normalidad” tiene un alto costo emocional.

Los síntomas más comunes incluyen:

  • Cansancio crónico

  • Irritabilidad

  • Dificultad para concentrarse

  • Trastornos del sueño

  • Sensación de vacío o malestar interno

  • Pérdida del disfrute en actividades que antes gustaban

Lo peligroso es que estos signos muchas veces se confunden con simple estrés o agotamiento, lo que retrasa la identificación del problema.

Castiglioni también señaló que este cuadro suele ir acompañado de una autocrítica constante, miedo a cometer errores y una presión interna por alcanzar un ideal inalcanzable. Las relaciones sociales, lejos de ser una red de apoyo, muchas veces se convierten en fuente de tensión o se evitan por completo.

El mayor riesgo es la demora en pedir ayuda. Al no parecer “una depresión clásica”, quienes la padecen tienden a postergar la consulta médica. Para cuando llegan a un profesional, el malestar emocional ya afectó la salud, el trabajo y los vínculos.

Por eso, el mensaje es claro: si rendís, pero cada vez te cuesta más. Si te sentís vacío aunque “todo esté bien”. Si llegás a casa sin energía ni ganas de nada, puede que no sea solo cansancio. Y es válido buscar ayuda.

Fuente: El Nacional