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Irán cumple una semana sin internet global mientras continúan las protestas

El régimen iraní mantiene el mayor bloqueo digital de su historia en medio de protestas y un fuerte despliegue de seguridad.

Manifestantes iraníes en una calle durante una protesta por el desplome del valor de la moneda, en Teherán, Irán. 8 de enero de 2026. Foto: (Stringer/WANA vía REUTERS)

Irán lleva siete días consecutivos sin acceso al internet global. Para millones de personas, eso significa algo más que no poder usar redes sociales: implica vivir prácticamente aislados del mundo, en pleno contexto de protestas que ya se extienden por casi 19 días.

Desde el jueves pasado, el gobierno iraní limitó las conexiones a una red nacional interna, que solo permite acceder a servicios locales y a medios estatales. Las llamadas telefónicas funcionan de manera irregular y suelen cortarse durante la tarde y la noche, justo cuando se concentran las manifestaciones en distintas ciudades.

Las consecuencias se sienten en lo cotidiano. Personas que trabajan de forma remota quedaron sin posibilidad de cumplir sus tareas. Familias no pueden comunicarse con parientes en el exterior. El acceso a información independiente es casi inexistente.

WhatsApp, Twitter e Instagram bloqueadas

Además del bloqueo de internet, también están restringidas las llamadas internacionales y los mensajes de texto. Aplicaciones como WhatsApp, X e Instagram permanecen bloqueadas, y las herramientas utilizadas para sortear la censura dejaron de funcionar. Según la agencia EFE, desde el martes solo se habilitaron parcialmente algunas llamadas internacionales salientes, sin que eso implique una reconexión real con el mundo.

El gobierno iraní sostiene que estas medidas buscan frenar una supuesta injerencia extranjera y desarticular protestas coordinadas desde fuera del país. Sin embargo, ciudadanos consultados por medios internacionales aseguran que el objetivo principal es impedir que se difunda lo que ocurre dentro de Irán, especialmente durante los operativos de represión.

Mientras tanto, la presencia policial se intensificó. En Teherán y otras ciudades se registró un aumento de patrullajes, con fuerzas antidisturbios desplegadas en puntos estratégicos y refuerzos en motocicletas durante la tarde y la noche. Esta mayor vigilancia coincide con una disminución temporal de las protestas en las calles.

No es la primera vez que Irán recurre a este tipo de medidas. En 2019, durante protestas por el aumento del combustible, el internet fue suspendido por tres días y se reportaron al menos 350 muertes. Años después, tras la muerte de Mahsa Amini, los bloqueos parciales se prolongaron durante meses y organizaciones de derechos humanos denunciaron cientos de víctimas fatales.

Fuente: Infobae